En el primer choque de esta serie, James solo tuvo un intento desde la línea en toda la noche, una cifra inusual para un jugador con su volumen de juego físico.
La temperatura en el seno de Los Angeles Lakers ha superado los niveles de tolerancia tras quedar contra las cuerdas en su serie de postemporada ante el Oklahoma City Thunder. Con un balance de 0-2 en contra, el estratega JJ Redick no se guardó nada y lanzó una crítica feroz contra el arbitraje, asegurando que su máxima figura, LeBron James, está recibiendo el trato más injusto en la historia de la liga para una superestrella.
Redick sostiene que la imponente fisonomía de «El Rey» se ha convertido en su propio enemigo, pues los jueces parecen ignorar contactos que para otros jugadores serían faltas flagrantes.
El «Efecto Físico»: La desventaja de ser fuerte
Para el entrenador angelino, existe una disparidad evidente en cómo se sancionan las penetraciones hacia el canasto. Mientras jugadores de menor talla consiguen pitidos mediante la exageración, la resistencia de James a los golpes parece «anestesiar» el silbato de los oficiales.
«LeBron tiene el peor silbato de cualquier estrella que haya visto en mi vida. Recibe muchísimos golpes, especialmente en la cabeza, y rara vez se pita algo», sentenció un Redick visiblemente frustrado ante los medios.
Las cifras que alimentan la polémica
La estadística avanzada parece darle la razón al banquillo de los Lakers. A pesar de su agresividad constante en la zona pintada, la frecuencia de James en la línea de suspiros ha caído drásticamente:
En la serie actual: Apenas visitó la línea de tiros libres en cuatro ocasiones durante el segundo encuentro.
Contraste: En la primera ronda ante Houston, promedió 7.7 intentos por partido, y en temporada regular la media fue de 5.3.
En el primer choque de esta serie, James solo tuvo un intento desde la línea en toda la noche, una cifra inusual para un jugador con su volumen de juego físico.
Líder- Relámpago Zuliano.
















