Tras el violento sismo que sacudió Venezuela este miércoles, los sobrevivientes narran los angustiantes segundos que cambiaron sus vidas, mientras el país intenta recuperarse entre escombros.
Venezuela despertó este jueves bajo el peso de una tragedia sin precedentes. Tras los dos terremotos consecutivos, de magnitud 7.2 y 7.5, el país vive horas de duelo y una carrera contra el tiempo para rescatar a quienes permanecen bajo los escombros. En las calles, el sonido de las sirenas se mezcla con los relatos de quienes apenas lograron ponerse a salvo.
Segundos que parecen una eternidad
El impacto emocional ha sido devastador para quienes vivieron el sismo en Caracas y otras ciudades del centro del país. Para muchos, fue la primera vez enfrentando una fuerza de la naturaleza de tal calibre.
«Fueron los 7,8 segundos más largos de mi vida», comentó un ciudadano, aún impactado. Otros, como Valentina Gil, describieron la desesperación de escuchar el colapso de las estructuras desde el interior de sus apartamentos: «Yo juraba que el edificio se estaba cayendo por pedazos. El pánico de ver cómo el techo se agrietaba y el humo que entraba por la ventana nos hizo salir corriendo, pensando que moriríamos ahí mismo».
La Guaira: La zona cero de la tragedia
El estado costero de La Guaira ha sido declarado zona de desastre. El panorama allí es desolador: casas aplanadas, comercios reducidos a escombros y constantes incendios derivados de la explosión de bombonas de gas.
Roison Figuera, residente de la entidad, relató que en las primeras horas fueron los mismos ciudadanos quienes lideraron el rescate: «La gente se movilizó sola. La coordinación ciudadana ha sido la protagonista, prestando primeros auxilios ante la ausencia inicial de brigadistas. Sectores como Catia La Mar, Playa Grande y el urbanismo Hugo Chávez están devastados».
Además de los daños residenciales, se reportan afectaciones importantes en la infraestructura del Aeropuerto Internacional, lo que ha complicado la logística de emergencia.
Una nación en vilo
Con un balance oficial que ya alcanza los 164 fallecidos y más de 971 heridos, la realidad sigue siendo incierta para miles de familias. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha decretado la emergencia nacional y la suspensión de actividades no esenciales, mientras que el temor a las réplicas mantiene a gran parte de la población durmiendo a la intemperie en parques y plazas.
El país enfrenta ahora el desafío de la reconstrucción y la búsqueda de desaparecidos, en un clima donde la solidaridad vecinal se ha convertido en el principal sostén frente a la incertidumbre y el dolor de una tragedia que ha dejado a miles sin hogar y a toda una nación con el corazón en vilo.
Albert News-Relámpago Zuliano.
















