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La posibilidad de instaurar el dólar estadounidense como eje central del sistema económico nacional cobra fuerza tras las recientes declaraciones del Secretario del Tesoro, Scott Bessent, marcando un posible punto de inflexión para la reintegración del país a los mercados globales.
El debate sobre el modelo monetario que debería regir en Venezuela ha tomado un nuevo aire tras los recientes comentarios de Scott Bessent, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos. El alto funcionario sugirió que el diseño de una «nueva Venezuela» podría tener como piedra angular al dólar estadounidense, posicionándolo como la herramienta fundamental para estabilizar la economía y facilitar el reingreso del país al sistema financiero internacional.
Un modelo bajo la lupa
Aunque Bessent evitó detallar planes específicos o fechas de ejecución, su mensaje fue interpretado por diversos analistas como una hoja de ruta hacia una dolarización formal. Actualmente, Venezuela opera bajo un esquema de dolarización de facto, donde la moneda extranjera es el principal medio de pago para la mayoría de las transacciones comerciales. La propuesta, por tanto, se inclina hacia la institucionalización de esta realidad.
Perspectivas divididas: ¿Solución o desafío estructural?
La idea de formalizar el uso del dólar mantiene a economistas y sectores políticos en posiciones encontradas:
Los defensores: Argumentan que una dolarización oficial eliminaría la incertidumbre cambiaria, frenaría la hiperinflación y devolvería la confianza a los inversionistas extranjeros, permitiendo que el país retome su capacidad crediticia global.
Los críticos: Advierten sobre la pérdida total de soberanía monetaria y la incapacidad de aplicar políticas de ajuste propio ante shocks externos. Además, señalan que, sin un aparato productivo fortalecido, la dolarización por sí sola no garantiza un crecimiento sostenible a largo plazo.
El planteamiento de Bessent coloca sobre la mesa una realidad ineludible: el camino hacia la recuperación económica venezolana parece estar intrínsecamente ligado a la modernización de su esquema monetario. Mientras el país intenta sanar tras las secuelas de la reciente crisis sísmica y los desafíos económicos acumulados, la dolarización formal se erige no solo como un debate técnico, sino como una de las decisiones políticas más trascendentales de cara al futuro.
NotiVenezuela24-Relámpago Zuliano.

















