Legisladores demócratas y republicanos incrementan la presión sobre la Casa Blanca ante la opacidad en el manejo de los ingresos hidrocarburíferos, una controversia que cobra extrema urgencia tras la devastación dejada por el reciente sismo.
A seis meses de que Washington asumiera el control de la comercialización de crudo venezolano, la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, enfrenta crecientes cuestionamientos desde el Congreso norteamericano debido al destino incierto de más de 13.000 millones de dólares recaudados por concepto de ventas petroleras durante el presente año.
Contradicciones oficiales y presión bipartidista
De acuerdo con cálculos elaborados por equipos analíticos del Financial Times —basados en registros navales y cotizaciones de crudos como el Merey 16, Boscan y Hamaca—, la cifra acumulada supera los umbrales esperados para dinamizar la golpeada economía venezolana. Sin embargo, los indicios de recuperación interna han sido calificados de exiguos por expertos locales, generando suspicacias políticas en Washington.
Las versiones emitidas por la Casa Blanca han oscilado entre la figura jurídica de «custodia» descrita en las órdenes ejecutivas iniciales y las declaraciones del propio mandatario estadounidense, quien afirmó recientemente que su país estaba «ganando mucho dinero» con el petróleo venezolano y que los costos de las operaciones militares habrían sido cubiertos con creces.
Ante este panorama, congresistas de ambos partidos han comenzado a exigir auditorías transparentes. La legisladora republicana María Elvira Salazar solicitó públicamente la apertura de informes detallados sobre la asignación del dinero, mientras que analistas políticos prevén que el Partido Demócrata convierta este expediente en un blanco prioritario de investigaciones y citaciones legislativas en caso de ganar espacios en el Capitolio el próximo mes de noviembre.
Urgentemente necesarios tras la tragedia sísmica
La controversia financiera adquiere ribetes críticos tras el doble terremoto registrado el pasado 24 de junio, un desastre natural cuyas pérdidas en infraestructura y edificaciones son estimadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en unos 37.000 millones de dólares.
Hasta la fecha, el portal oficial habilitado para rastrear las transferencias administradas por Estados Unidos apenas registra un único movimiento por 300 millones de dólares ejecutado en marzo. Por su parte, economistas venezolanos como Francisco Rodríguez y José Guerra han cuestionado la lentitud en la transferencia de los recursos, señalando que el crecimiento del primer trimestre (2,5%) estuvo muy por debajo de las expectativas generadas por el levantamiento de ciertos esquemas comerciales previos.
Mientras el Departamento de Estado insiste en que se han desembolsado «miles de millones de dólares» bajo estrictos monitoreos financieros destinados a beneficiar a la población, el clamor por la rendición de cuentas se intensifica en momentos donde el país caribeño intenta sobreponerse a una emergencia humanitaria y económica sin precedentes.
Banca y Negocios-Relámpago Zuliano.
















