Con el país a puertas de una negociación de la que fueron relegados, todo lo que hicieron se les olvidó.
Como si fuera poco haber tenido que aguantar 27 años de desvergüenza chavista, el cinismo sigue ganando terreno en la política venezolana, expandiéndose hacia los predios de aquellos pseudoopositores que han pretendido erigirse como la reserva moral de la resistencia antichavista.
En este grupo entran aquellos que se presentaron como candidatos a las diferentes “elecciones” del año 2025 —algunos resultaron electos y otros no—, que curiosamente son los mismos que negaron hasta el cansancio una posible acción militar contra la tiranía venezolana y que, además, llegaron a burlarse del “hasta el final” de María Corina —¿verdad, Rosales?—.
Ahora, con el país a puertas de una negociación de la que fueron relegados, todo lo que hicieron se les olvidó.
Hemos visto a diversos personajes de la política nacional, con un puesto bien ocupado en la Asamblea Nacional de Jorge Rodríguez, defendiendo posturas tan disímiles de las que tuvieron hace un año. Es que se ven unas cosas.
Un Nuevo Tiempo reivindica o pretende reivindicar las curules que ocuparon algunos de sus miembros en la Asamblea Nacional de 2015, en palabras de Nora Bracho. Para Capriles Radonski, aquella Asamblea es tan ilegítima como la que se instaló el 5 de enero, donde él ocupa muy cómodo una silla. Tomás Guanipa dice que es necesaria una elección presidencial en el menor tiempo posible, cuando el grupo parlamentario al que pertenece ni siquiera tenía planeado presentar una propuesta de reforma electoral.
Volviendo al partido de “la casita azul”, después de querer jugar al lobo solitario e irrespetar los pactos de la unidad, aspira a que le sea devuelto su espacio dentro de la alianza que forjó el triunfo del 28 de julio de 2024.
Estamos hablando de gente que ya había apostado por la resignación completa del país, que ya le había dicho abiertamente a los venezolanos que nuestra mejor opción no era otra que vivir de rodillas ante el régimen chavista esperando algunas concesiones bonachonas de su parte.
Dirigentes que se rindieron y pretendieron rendir con ellos a toda una nación. Pero incluso hasta en ello fracasaron. Y cuando su fallo estratégico se hizo evidente, la única opción que han tenido es tratar de enterrar sus viejas y fallidas ideas para plegarse al clamor total del país que quisieron ver entregado.
Ojalá este nuevo ciclo político que va iniciando en Venezuela termine de madurar la conciencia política de miles de ciudadanos, para que nunca más ningún venezolano se deje embaucar por el discurso de estos irresponsables cínicos.
Que la nueva Venezuela los agarre con oficio, porque ya no podrán vivir a expensas de un cargo público.
Joel Morales, periodista y activista político
















