Una violenta riada provocada por el bloqueo y posterior colapso de un río tras un deslizamiento arrasó con puentes, carreteras y complejos hidroeléctricos, dejando a cientos de desaparecidos y a una región declarada en zona de desastre.
Una catástrofe de proporciones descomunales golpeó la cordillera del Himalaya. Al menos 160 personas perdieron la vida —157 en territorio nepalí y 3 en la región autónoma china del Tíbet— y cientos permanecen desaparecidas tras unas violentas inundaciones repentinas que devastaron la frontera entre ambos países, arrasando a su paso con infraestructura vial, puentes y proyectos de energía hidroeléctrica.
Riada implacable y el detonante sísmico
El epicentro de la tragedia se concentró en la cuenca del río Bhote Koshi, afectando severamente el distrito nepalí de Rasuwa y las localidades fronterizas de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Al otro lado de la frontera, el condado tibetano de Gyirong también sufrió el embate de la masa de agua.
De acuerdo con las primeras investigaciones compartidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal, el desastre fue desencadenado por un deslizamiento de tierra masivo provocado presuntamente por un movimiento telúrico. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró inicialmente un evento sísmico antes de reclasificarlo como un deslizamiento de magnitud 5,2 con epicentro al noroeste de Kodari, el cual bloqueó de manera temporal el cauce del río hasta que la presión acumulada rompió el dique natural, desatando la violenta crecida.
Impacto estructural y búsqueda contrarreloj
El balance emitido por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) refleja la magnitud del daño humanitario y material. Entre los reportados sin contacto figuran decenas de turistas extranjeros, efectivos de seguridad y trabajadores de plantas hidroeléctricas.
La fuerza de la riada destruyó al menos 80 puentes —entre vehiculares y colgantes— y fracturó cerca de 40 kilómetros de carreteras, aislando por completo a las comunidades afectadas e impidiendo el ingreso terrestre de los cuerpos de rescate.
Ante la gravedad de la emergencia, el Gobierno nepalí declaró por tres meses a las zonas afectadas como zona de desastre, ordenando el despliegue masivo de helicópteros militares y privados para acelerar las labores de búsqueda de sobrevivientes, garantizar atención médica gratuita a los heridos y habilitar corredores de emergencia para restablecer la conectividad.
Caracol Noticias-Relámpago Zuliano.














