Entre la nostalgia de la época dorada, la dura cicatriz de los tiempos de supervivencia y la luz inquebrantable de la esperanza, el majestuoso documental de Daynú Acosta conmovió hasta las fibras más íntimas a los presentes. Una joya fílmica de tres años y medio de entrega que rinde tributo a la resiliencia de la tierra del sol amada.

En una noche cargada de emociones a flor de piel, aplausos apretados y nudos en la garganta, las tablas sagradas del icónico Teatro Baralt abrieron sus puertas para la presentación de “Maracaibo Mía”, el extraordinario documental dirigido por el realizador Daynú Acosta. La pieza, que se proyecta como una de las obras más conmovedoras del audiovisual zuliano, quedó oficialmente lista para competir con todo el orgullo regional en la próxima edición del Festival de Cine Venezolano 2026.
Fueron tres años y medio de minuciosa investigación, paciencia infinita y rescate patrimonial para tejer una narrativa que es, en esencia, un espejo del alma del marabino: un viaje por la ciudad pujante que fuimos, el oscuro letargo de supervivencia que nos puso a prueba y la mirada firme hacia el futuro.
Tres bosquejos del sentir marabino: Memoria, resistencia y renacer
Con el corazón en la mano, el cineasta Daynú Acosta detalló las tres grandes etapas que componen este valioso testimonio documental que busca dejar una huella imborrable en la cinematografía nacional:

«Este es un proyecto que se realizó en tres años y medio, donde pudimos destacar tres momentos cruciales: cómo llegamos a ser la ciudad moderna y vanguardista que fuimos, el doloroso contraste de un presente de supervivencia y, finalmente, la esperanza con visión hacia adelante. La intención es dejar un documento fílmico que nos ayude a digerir algo que estamos superando y que vamos a superar; pero es vital no olvidar lo que pasamos ni cómo llegamos allí, para que jamás se vuelva a repetir», reflexionó el realizador.
El proceso para rescatar la memoria fotográfica y audiovisual del ayer no fue tarea sencilla. Meses de arqueología documental y la suma de aliados estratégicos permitieron desempolvar imágenes inéditas de la Maracaibo tranviaria, petrolera y luminosa, contrastándola con la resiliencia de su gente durante las horas más complejas.
Rumbo al Festival de Cine Venezolano con el sello zuliano

A puertas de medirse con lo mejor del cine nacional, Acosta expresó el profundo compromiso ético y estético que impulsa a todo el equipo de producción frente a la crítica y el público del país.
«Nuestra máxima aspiración es tener una representación técnica y estética de la cual todo el pueblo del Zulia se sienta profundamente orgulloso. Queremos que el proyecto deje un testimonio irrefutable de lo que Maracaibo fue, es y será», enfatizó el cineasta.
«Maracaibo siempre será florida»: Una fe intacta en el porvenir
Más allá del ejercicio de memoria y la nostalgia que sacude los cimientos del espectador, “Maracaibo Mía” es una carta de amor que se niega a la resignación y desmonta la falsa premisa de que nuestra tierra está vencida.
«Como dijo Régulo, Maracaibo siempre será florida, y como decía el rector, la ciudad siempre va a ser mejor. A veces caemos en el error de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, pero si miramos bien con objetividad, no fue tan perfecto como creemos. Lo verdaderamente importante es mantenerse en movimiento para que la vida y la ciudad fluyan. Todo pasa por algo y Maracaibo se levanta siempre», concluyó Acosta con la pasión que caracteriza a quienes aman esta patria chica.

El Teatro Baralt de Maracaibo presenció así el nacimiento de una obra que no solo aspira a triunfar en los festivales, sino a quedarse a vivir en el corazón de cada zuliano, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Texto y Fotos: Luis Molero.














