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¡Navidad con vitrinas llenas y bolsillos cautelosos! El contraste del consumo en Venezuela

A pocos días de la Navidad, el panorama comercial en Venezuela muestra una realidad ambivalente. Mientras algunos indicadores oficiales y empresariales apuntan a una reactivación económica progresiva, en las calles, tiendas y vitrinas la percepción es distinta: precios elevados, ventas lentas y consumidores cada vez más selectivos al momento de comprar ropa y juguetes, dos de los rubros más demandados durante la temporada decembrina.

Comerciantes y distribuidores coinciden en que este diciembre no ha tenido el mismo dinamismo de años anteriores. Aunque hay movimiento en centros comerciales en la ciudad de Maracaibo y zonas comerciales, la conversión en ventas no siempre acompaña la afluencia de personas, especialmente en productos no esenciales o de alto costo.

En el sector juguetero, la situación es particularmente compleja. Roxire Pereira, comerciante del ramo, asegura que el comportamiento del consumidor ha cambiado de forma notable. “Más que todo los juguetes no se terminan de comprar. Son pocas las personas. Desde que comenzó diciembre las ventas han estado flojas”, afirma. A su juicio, incluso los productos de mayor tamaño o valor —como cocinas grandes o juguetes de alto costo— han tenido una salida mínima durante todo el mes.

Este comportamiento refleja un patrón cada vez más común

Las familias priorizan gastos básicos y reducen el presupuesto destinado a obsequios, optando por alternativas más económicas o compras de último momento.

En el sector textil, el escenario no es muy distinto. Vivian Oliveras, representante de una red de distribución de la marca Shein en ropa femenina, explica que el balance económico de diciembre ha sido más lento en comparación con el año pasado. “Desde el primero de diciembre no ha sido como el año pasado. En 2024, desde la fecha de feria, todo se movió mucho y casi no había descanso. Este diciembre ha sido más tranquilo, más pacífico, más lento”, señala.

Aunque reconoce que en la última semana se ha comenzado a notar un mayor flujo de personas en tiendas y pasillos comerciales, aclara que el movimiento no necesariamente se traduce en ventas sostenidas. “Sí hay gente comprando, sí hay gente en las tiendas, pero no al nivel que se esperaba para esta época”, precisa.

Uno de los factores que más incide en el comportamiento del mercado es la inestabilidad cambiaria. La dificultad para manejar precios en un contexto de múltiples tasas afecta directamente a comerciantes y distribuidores. “Las divisas no se ven mucho y no sabes a qué tasa cobrar. Nosotros compramos a una tasa y pagamos a otra, entonces eso complica bastante la operación”, explica Vivian.

Este desajuste impacta en la fijación de precios finales, encareciendo productos importados o de distribución nacional que dependen de insumos adquiridos en moneda extranjera. El resultado es un consumidor más cauteloso, que compara, pregunta y en muchos casos posterga la compra.

Así, la Navidad de este año se vive entre la expectativa de una economía en recuperación y la realidad de un consumo contenido. Las vitrinas lucen llenas, las promociones abundan, pero el gasto sigue siendo medido. Para muchos comerciantes, el reto no es atraer público, sino lograr que ese público compre.

En este contexto, la temporada decembrina se convierte en un termómetro del poder adquisitivo real de los venezolanos, donde la ilusión navideña convive con la prudencia económica y donde cada compra es una decisión cuidadosamente calculada.

Johsué Morales
CNP: 24.302
Fotografías: Johsué Morales