En un giro inesperado, Trump reveló que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha mantenido contactos directos con el Secretario de Estado, Marco Rubio.
En declaraciones ofrecidas a bordo del Air Force One la noche de este domingo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dejó clara su postura sobre la situación política en Venezuela tras la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Con un tono desafiante, el mandatario aseguró que el control real del país caribeño reside ahora en Washington.
El control sobre la gestión venezolana
Al ser consultado sobre la legitimidad y el mando en Caracas tras los recientes fallos del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Trump evitó ambigüedades:
«No me pregunten quién está al mando. ¡Les daré una respuesta controvertida! ¡Estamos al mando!», exclamó el presidente, señalando que las directrices del país están siendo trazadas por el grupo de gestión designado por su administración.
Advertencia de una «segunda ola»
A pesar de que el entorno parece encaminarse a una transición, Trump fue enfático al recordar que el despliegue de fuerza no ha terminado. Reveló que sus tropas están listas para ejecutar una «segunda ola» de ataques de manera inmediata si perciben cualquier rastro de resistencia.
«Si no se portan bien, haremos un segundo ataque», sentenció, manteniendo la presión militar como la principal herramienta de persuasión de la Casa Blanca.
Delcy Rodríguez bajo la lupa de Washington
En un giro inesperado, Trump reveló que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha mantenido contactos directos con el Secretario de Estado, Marco Rubio. Según el mandatario, Rodríguez ha mostrado una disposición de «cooperación» para estabilizar la nación bajo los términos sugeridos por Estados Unidos.
Sin embargo, el presidente estadounidense cerró su intervención con una advertencia final: cualquier intento de apartarse de la línea acordada o de desafiar la autoridad de su administración activaría las consecuencias militares ya planificadas.
Con Informacion de Alertas 24.













