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El Papa León XIV clausura el Jubileo con un llamado a la humildad: «Dios no habita en el prestigio»

El Pontífice recordó que el fin del Jubileo no es un cierre, sino un punto de partida: «Estamos aún en los comienzos; el Señor quiere crecer entre nosotros».

En una ceremonia cargada de simbolismo que marcó el final del Jubileo de la Esperanza, el Papa León XIV presidió la Solemnidad de la Epifanía del Señor en la Basílica de San Pedro. Durante su homilía, el Pontífice lanzó un mensaje contundente contra la «mercantilización de la fe» y exhortó a la Iglesia a alejarse de las esferas de poder para reencontrarse con lo sagrado en la fragilidad de lo cotidiano.

Una fe fuera de los palacios

León XIV subrayó que, al igual que los Reyes Magos, los cristianos de hoy deben tener la audacia de abandonar «el palacio y el templo» para buscar a Dios en Belén. Según el Papa, la verdadera presencia divina se manifiesta en las realidades humildes y no en los centros de influencia o éxito social.

«Sus caminos no son los nuestros; los violentos no pueden dominarlos ni los poderes del mundo pueden obstruirlos», afirmó con firmeza ante la presencia de autoridades como el presidente italiano, Sergio Mattarella.

Crítica a la «economía deformada»

Uno de los puntos más agudos de su discurso fue la denuncia de un sistema económico que intenta lucrar con la espiritualidad humana. El Papa advirtió que el mercado actual busca transformar en negocio incluso el deseo de viajar y de recomenzar, desvirtuando la búsqueda del ser humano. Frente a esto, propuso la «Epifanía de la gratuidad»: un Dios que es un bien sin precio y que se ofrece libremente a todos.

El cierre de la Puerta Santa: ¿Y ahora qué?

Tras cerrar oficialmente la Puerta Santa de la basílica vaticana, dando fin al Año Santo 2025, el Papa planteó una hoja de ruta para la era post-jubilar:

Iglesias como hogares: Pidió que los templos no sean «monumentos» estáticos, sino comunidades acogedoras.

Rechazo al poder: Instó a los fieles a rechazar unidos los «halagos de los poderosos».

Nuevas miradas: Invitó a reconocer en el desconocido a un peregrino y en el diferente a un compañero de viaje.

El Pontífice concluyó recordando que el fin del Jubileo no es un cierre, sino un punto de partida: «Estamos aún en los comienzos; el Señor quiere crecer entre nosotros».

Con Informacion de Aciprensa.