Maracaibo atraviesa un punto de inflexión social. En medio de una ciudad que lucha por reencontrarse consigo misma, la inclusión deja de ser discurso para convertirse en política pública, infraestructura y sensibilidad colectiva. La presentación del Parque de los Niños, primer parque inclusivo de Venezuela diseñado integralmente para niños y adolescentes con capacidades especiales, marca un antes y un después en la forma de entender la calidad de vida, los valores sociales y la responsabilidad compartida entre Estado y comunidad.

No se trata solo de un parque. Es un proyecto de ciudad. Es una declaración ética.
De la comunidad al sentido de pertenencia
El alcalde Gian Carlo Di Martino fue enfático. Los proyectos solo se sostienen cuando nacen y se cuidan desde la comunidad. “Es la comunidad la que debe involucrarse y asumir el sentido de pertenencia”, subrayó, recordando que la seguridad, la protección y la inclusión no pueden verse como hechos aislados, sino como parte de una alerta permanente y una acción integral del Estado junto a la sociedad.
Desde esa visión, la gestión municipal ha decidido abordar la inclusión desde múltiples frentes: seguridad, infraestructura, educación, familia y cultura ciudadana. “Tenemos que ser severos en la práctica, no solo en el discurso”, advirtió el alcalde, al explicar que una ciudad inclusiva también exige sanciones claras para quienes irrespeten rampas, puestos de estacionamiento o normas de accesibilidad. La inclusión, dijo, se defiende con leyes, con ejemplo y con coherencia.

La familia como núcleo y punto de partida
Uno de los mensajes más humanos del encuentro vino desde la reflexión íntima del alcalde hacia las familias: Reconciliarse, abrazarse, entender que los hijos —con o sin condición especial— son el centro de la sociedad. “Quizás la sociedad cambia y los que no cambiamos somos nosotros”, expresó, llamando a desmontar viejos prejuicios que históricamente han marginado a niños y adolescentes con discapacidad.
Ese enfoque familiar conecta directamente con la esencia del proyecto. No aislar, sino integrar; no esconder, sino visibilizar; no compadecer, sino respetar.

Ana Clara Barbosa de Di Martino: Sensibilidad que se convierte en gestión
Desde la Gerencia de Desarrollo Social, la primera dama de Maracaibo, Ana Clara Barbosa de Di Martino, explicó que este proyecto se inscribe en una política más amplia de rescate social iniciada desde 2008 y hoy retomada con mayor fuerza. Los Centros de Encuentro Popular, actualmente en proceso de recuperación, se convertirán en espacios para defensorías del niño, la mujer, orientación familiar y atención social integral.
“La humanización de Maracaibo pasa por la concientización y por alianzas interinstitucionales”, afirmó. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con la Zona Educativa del Zulia, fundaciones como Niños del Sol, organismos de protección y medios de comunicación, a los que reconoció como aliados clave para multiplicar el mensaje de inclusión.
¡Ana Clara fue clara! El problema ha avanzado más rápido que la solución, pero la respuesta está en establecer metas, fortalecer lo que ya existe y apoyar a las iniciativas de la sociedad civil que durante años han trabajado, muchas veces en silencio, por los niños con capacidades especiales. Casos como el de la fundación OCUPAR, con más de 50 años de trayectoria y ahora con seguridad jurídica gracias a gestiones ante el Ministerio de Vivienda, reflejan una política de justicia social que no busca aplausos, sino resultados.

Ghandy Aboul y una visión que transforma dolor en esperanza
Psicólogo Ghandy Aboul, director del Siace Sistema Integrado de Atención al Emprendedor (Siace), puso cifras y emociones sobre la mesa. En Venezuela, solo hasta 2019, se registraban más de 45 mil niños con alguna condición especial, y más de 153 mil en el Zulia. Una realidad que, según afirmó, hoy es mayor.
Pero más allá de los números, Aboul habló del abandono silencioso. Niños sin espacios para jugar, sin parques adaptados, sin lugares donde socializar; padres agotados emocional y económicamente; familias confinadas a la invisibilidad.
De allí nace el Parque de los Niños, ubicado en el oeste de Maracaibo, con más de 8.500 metros cuadrados, cercano a 18 escuelas en un radio de dos kilómetros, y concebido como un espacio inclusivo, seguro y digno. No será un parque “para discapacitados”, término que Aboul rechazó con firmeza, sino un parque para niños con capacidades especiales, donde también compartirán con niños sin ninguna condición, derribando barreras desde la infancia.
“Los verdaderos discapacitados somos los adultos cuando no logramos ver la grandeza de estos niños”, sentenció, en uno de los momentos más aplaudidos del acto.

Infraestructura con propósito social
El proyecto contempla caminerías sin desniveles, barandas especiales, ciclovías, áreas deportivas adaptadas, juegos inclusivos, anfiteatro cultural, baños especializados, áreas verdes, espacios para emprendedores comunitarios y, de manera inédita, un área de rehabilitación totalmente gratuita, atendiendo una de las mayores deudas sociales. El acceso a terapias que hoy pueden costar hasta 80 dólares por sesión en este nuevo proyecto será atendido de forma gratuita.
Habrá guardaparques capacitados, monitoreo de profesionales de la salud y apoyo permanente de la Dirección de Desarrollo Social. Todo ello con un tiempo de ejecución estimado de 20 semanas, priorizando la seguridad y la calidad por encima de la improvisación.
Valores sociales que se construyen con hechos
Este proyecto no se aísla de una política más amplia. Forma parte de un programa integral que incluye casas de abrigo, rehabilitación de viviendas abandonadas, atención a niños y adultos en situación de calle, comedores sociales y acciones coordinadas con bomberos, policías y equipos de salud mental.
Como lo resumió el alcalde Di Martino. Primero el afecto, luego la infraestructura. Sin sensibilidad social, ninguna obra perdura.
Una ciudad que decide mirarse al espejo
El testimonio de los padres cerró el círculo. Más que espacios especiales, piden espacios compartidos; más que compasión, igualdad; más que discursos, oportunidades reales para que sus hijos jueguen, aprendan y vivan con dignidad.
Maracaibo, con este proyecto, no solo construye un parque. Construye un mensaje: La inclusión es un valor social irrenunciable y la calidad de vida de los niños con capacidades especiales es una prioridad ética, no una concesión. Se espera que para el mes de noviembre esté culminada la obra para su inauguración cercana a las próximas festividades de La Virgen de Chiquinquirá.
En tiempos de fracturas, la ciudad apuesta por humanizarse. Y cuando una ciudad decide empezar por sus niños, está apostando —sin dudas— por su futuro.
Johsué Morales
CNP: 24.302
Fotografías: Johsué Morales / Alcaldía Bolivariana de Maracaibo













