El Pontífice recordó que las leyes fueron dadas originalmente para que la humanidad comenzara a conocer el proyecto de Dios.
En el marco del rezo del Ángelus este domingo 15 de febrero, el Papa León XIV ofreció una profunda reflexión sobre la vida matrimonial y la verdadera esencia de las leyes cristianas. El Pontífice advirtió que cumplir con la «fidelidad formal» no es suficiente si el vínculo carece de alma y respeto.
La trampa del cumplimiento formal
Para el Papa, evitar el adulterio es solo el punto de partida, pero no el destino de un matrimonio cristiano. Durante su alocución desde la ventana del Palacio Apostólico, subrayó que una relación vacía de afecto no cumple con el plan de Dios.
«No basta con ser fiel al cónyuge formalmente si en esa relación falta la ternura recíproca, la escucha, el respeto y el caminar juntos en un proyecto común», sentenció.
La justicia del amor vs. la justicia de la norma
Al comentar el Sermón de la Montaña, León XIV explicó que Jesús no llegó para eliminar la Ley de Moisés, sino para llevarla a su plenitud. Destacó que la «justicia del Reino» debe ser superior a la de los escribas y fariseos:
No es solo evitar el mal: No basta con no matar físicamente; se hiere igual cuando se ataca con las palabras o se ignora la dignidad del otro.
De la norma al corazón: Cada mandamiento debe leerse como una exigencia de amor, no como un trámite legal.
La gran diferencia: El Papa resumió este concepto con una frase contundente: «No se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande».
Un camino de conocimiento
El Pontífice recordó que las leyes fueron dadas originalmente para que la humanidad comenzara a conocer el proyecto de Dios. Sin embargo, es a través de Cristo que esas normas se transforman en una relación filial y auténtica.
Finalmente, León XIV encomendó a los fieles a la Virgen María, pidiendo su intercesión para que las familias logren entrar en la «lógica del Reino» y vivan una justicia basada en la entrega y el cuidado mutuo.
Con Informacion de Aciprensa.














