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El abismo del consumo en Venezuela: Canasta alimentaria alcanza los 677 dólares tras un alza interanual del 42%

Ante este escenario, el analista no aboga por una dolarización forzada, sino por una «libertad monetaria» que permita la coexistencia formal del bolívar y el dólar.

La brecha entre los ingresos y el costo de la vida en Venezuela continúa ensanchándose de forma alarmante. Según el último reporte del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la canasta alimentaria familiar cerró enero con un costo de 677 dólares, lo que representa un incremento del 42% en divisas respecto al año anterior.

Si la mirada se pone sobre la moneda nacional, las cifras son aún más vertiginosas: el aumento en bolívares fue del 681,1%, reflejando la pérdida sistemática del valor de compra frente a una inflación que no da tregua.

Radiografía de la precariedad: 1.700 salarios para comer

Oscar Meza, director del Cendas-FVM, ofreció datos que ilustran la «economía de estrechez» que atraviesa el país. La realidad se resume en una cifra demoledora: el salario mínimo legal apenas logra cubrir el 0,05% de los alimentos necesarios para un hogar.

Déficit extremo: Se requieren más de 1.700 salarios mínimos para costear la canasta básica.

Costo por persona: En un núcleo familiar promedio, cada integrante necesitaría al menos 150 dólares mensuales solo para alimentación.

Ingreso Indexado: Incluso sumando bonificaciones (Ingreso Mínimo Indexado de $160), una familia apenas puede cubrir el 23,6% de sus necesidades nutricionales.

«Lo que vemos los ciudadanos de a pie es que el dólar sube, el bolívar se deprecia, la inflación escala y el poder adquisitivo se desploma», sentenció Meza.

La paradoja cambiaria

A pesar de las proyecciones de crecimiento del PIB mencionadas por el Ejecutivo, la dinámica diaria muestra una distorsión profunda. Solo en febrero, el tipo de cambio oficial subió un 13,63%, acumulando un salto del 549,7% en un año. Para Meza, esta volatilidad se traslada directamente a los precios, alimentando un malestar social que crece ante la falta de concreción de las mejoras económicas prometidas.

Propuestas: Libertad monetaria y fin del IGTF

Ante este escenario, el analista no aboga por una dolarización forzada, sino por una «libertad monetaria» que permita la coexistencia formal del bolívar y el dólar. Sus propuestas clave incluyen:

Eliminar el IGTF: Suprimir el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras que encarece cada eslabón de la cadena comercial.

Bancarización de divisas: Formalizar el uso del dólar para permitir depósitos y, fundamentalmente, el otorgamiento de créditos.

Sinceración de funciones: Reconocer que el bolívar ha perdido sus funciones como unidad de cuenta y reserva de ahorro, sirviendo el dólar como el referente real de la economía.

Meza concluye que, si bien es sano mantener una moneda propia para no depender exclusivamente de políticas extranjeras, la realidad dicta que hoy el bienestar del trabajador depende de medidas urgentes que detengan la pulverización del ingreso.

Notiprimicia-Relámpago Zuliano.