Esta jornada no solo representa un acto de votación, sino la consolidación de una política de Estado que apuesta por la «economía comunal» como motor de resiliencia frente a las restricciones externas.
Este domingo 8 de marzo, el mapa electoral de Venezuela se activa con un propósito distinto: la toma de decisiones directas desde el territorio. Bajo la supervisión técnica del CNE, han abierto sus puertas 10 mil centros de votación para que las comunidades elijan los proyectos que marcarán el desarrollo de sus sectores durante el primer tramo del año.
De la reparación a la creación: El nuevo rostro de los proyectos
A diferencia de las cuatro consultas realizadas en 2025, donde la prioridad absoluta fue la recuperación de infraestructuras críticas (agua, luz y vialidad), este 2026 presenta una evolución significativa en la visión comunal.
De las 36.416 propuestas que hoy van a votación, los datos técnicos revelan una tendencia clara:
67% de los proyectos: Se mantienen enfocados en la transformación económica y optimización de servicios públicos, buscando consolidar la estabilidad lograda el año anterior.
33% de los proyectos: Marcan el gran hito de esta jornada, pues se orientan al fortalecimiento de cadenas productivas locales. Ya no se trata solo de reparar, sino de producir: desde la adquisición de maquinaria agrícola hasta la instalación de centros de acopio y emprendimientos textiles.
El músculo de la democracia directa
El proceso involucra a los 47 mil consejos comunales del país, quienes han pasado de un modelo de asistencia a una estrategia de descentralización financiera. El financiamiento, que será otorgado directamente por el Ejecutivo Nacional, busca que los territorios transiten hacia la autosustentabilidad, permitiendo que las comunidades gestionen sus propios recursos sin intermediarios.
Cifras clave de la jornada
10.000 centros de votación activos.
36.416 proyectos postulados a nivel nacional.
47.000 consejos comunales participantes.
Esta jornada no solo representa un acto de votación, sino la consolidación de una política de Estado que apuesta por la «economía comunal» como motor de resiliencia frente a las restricciones externas.
El Regional del Zulia-Relámpago Zuliano.












