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Crónica | El sudor bendito de las madres zulianas

En el centro de Maracaibo el sol no calienta, quema. A las 3:30 de la tarde, la Plaza Baralt es un horno que no perdona, pero para Nubia Cárdenas el calor es lo de menos; es apenas el ruido de fondo de su lucha diaria. Ella está ahí, entre vestidos de fiesta y el bullicio de la gente, soltando una verdad que nos sacude el pecho. «Mi mayor reto es levantarme todos los días».

Aquí, en el corazón de nuestra ciudad, el Día de las Madres no se celebra solo con un almuerzo o un regalo. Para la mujer zuliana, la maternidad es un estado de resistencia. Es esa fuerza que hace que, mientras la ciudad apenas bosteza, cientos de mujeres ya estén levantando santamarías para que en la casa no falte nada.

El ojo de Guillermina en el Callejón

Caminando un poco más allá, hacia el Callejón de los Pobres, nos topamos con Guillermina Sarfosa Rosas. Ella no solo vende mercancía en el tercer sector; ella vigila el futuro. Con la sabiduría que te dan los años de asfalto, Guillermina nos suelta una preocupación que cualquier padre entiende hoy en día el miedo a que los hijos confundan la libertad con el libertinaje.

No nos habló de dólares ni de ventas, nos habló de valores. Guillermina es esa madre que sabe que el verdadero triunfo no está en lo que sus hijos tengan en el bolsillo, sino en lo que llevan en la cabeza y en el corazón.

«Madre de 24 horas»

Pero quizás lo que más te aprieta el alma es ver a una mujer con un rastrillo y bolsas de basura, declarándose «madre de 24 horas». Su jornada no termina hasta que el cuerpo no da más, pasadas las ocho de la noche.

«Yo no quiero verlos a ustedes en esto», nos dijo con una mirada que hablaba por sí sola. Trabaja de lo que sea, «guerrea» como decimos aquí, para que el cuaderno aparezca y para que el estudio sea la salida. No quiere lujos, solo pide que sus muchachos sean profesionales. Ese es el sacrificio puro, sin filtros, del que está hecha nuestra gente.

El motor del Zulia

Este recorrido, que hicimos junto a Marcos Urdaneta, periodista y profesor universitario; nos recordó que en Maracaibo la madre es la que gerencia la crisis con una sonrisa y la que construye sueños donde otros solo ven dificultades.

Al final, nos quedamos con una frase que retumba en cada esquina del centro: «La fuerza de una madre es la fuerza de un país». En estas calles, donde la necesidad a veces intenta doblar la voluntad, el coraje de estas mujeres sigue siendo el muro que aguanta todo.

Porque aquí en el Zulia rendimos tributo a las heroínas de nuestro corazón. Cuando una madre sacude el miedo y sale a trabajar, es toda la nación la que camina con ella.

Johsué Morales
CNP: 24.302
Fotografías: Johsué Morales

Diseño y estampados de franelas en DTF y Vinil Textil,
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