El combinado dirigido por Ralf Rangnick sufrió más de lo esperado para vencer 3-1 al debutante asiático en el Estadio Levi’s de Santa Clara. Un autogol de Yazan Alarab destrabó un compromiso de alta intensidad táctica en el Grupo J.
La selección nacional de Austria regresó formalmente a las páginas de gloria de las citas mundialistas. En un compromiso correspondiente al disputado Grupo J, el conjunto centroeuropeo cumplió con los pronósticos teóricos al imponerse 3-1 a su similar de Jordania en el Estadio Levi’s de Santa Clara, logrando así su primera victoria en una fase final de la Copa del Mundo de la FIFA desde la edición de Italia 1990.
A pesar de lo abultado de las cifras definitivas, el trámite sobre el césped estadounidense distó mucho de ser un monólogo alpino. Fiel a la tónica de sorpresas que adorna el certamen, el debutante plantel jordano, bajo las directrices del estratega marroquí Jamal Sellami, saltó al terreno de juego dispuesto a romper los esquemas y plantar cara con un fútbol vertical y de transiciones supersónicas.
Golazos, desparpajo árabe y paridad en el marcador
El planteamiento de Jordania gravitó en torno a la velocidad electrizante de su extremo estrella, Mousa Al-Tamari (figura del Rennes francés), y la audacia del juvenil Odeh Fakhoury, quien exigió al guardameta austríaco Alex Schlager en los primeros compases del choque.
La pizarra, sin embargo, se inauguró en favor de la experiencia europea:
Minuto 21 (1-0): El mediocampista austríaco Romano Schmid tomó un balón en la frontal del área y sacó un soberbio derechazo desde la medialuna que batió la resistencia del arquero Yazzed Abu Laila.
Minuto 50 (1-1): Tras haber avisado previamente con un cabezazo al larguero de Ali Olwan en la primera mitad, la escuadra árabe capitalizó un contragolpe perfecto que terminó en las redes tras un disparo cruzado y potente que decretaba la paridad transitoria en California.
El factor Arnautovic y la intervención del VAR
Con el empate reflejado en el marcador y una Austria visiblemente incómoda sobre la cancha, el director técnico Ralf Rangnick movió sus piezas desde el banquillo, ordenando el ingreso inmediato del experimentado delantero Marko Arnautovic.
El atacante del Estrella Roja agitó las redes a los 68 minutos tras un fallo de salida del portero rival; sin embargo, la intervención de la tecnología de video (VAR) anuló la acción de forma retroactiva debido a una mano previa del defensor Stefan Posch en el origen de la jugada colectiva.
El juego aéreo sentenció el destino del juego
La resistencia física y el orden táctico de Jordania comenzaron a mermar de cara al último cuarto de hora del cotejo, momento en el que Austria apeló a su mayor envergadura física y efectividad en la pelota parada:
El quiebre del partido: Al minuto 77, un centro lateral venenoso generó pánico en la zaga asiática, provocando que el defensor central Yazan Alarab —quien venía firmando un partido impecable— introdujera de manera infortunada el esférico en su propia portería para colocar el 2-1 en favor de los europeos.
Ya en el tiempo de prolongación, con una Jordania totalmente desgastada y volcada al ataque, los austríacos aprovecharon las concesiones en el área para provocar una pena máxima. Superados los 100 minutos de tiempo global, Austria sentenció el 3-1 definitivo desde los doce pasos, sumando tres puntos de oro que los colocan en una posición expectante de cara a la clasificación a los octavos de final.
EWTV Miami-Relámpago Zuliano.













