En un encuentro con la Fundación Jérôme Lejeune, el Pontífice advirtió sobre los peligros de subordinar el cuidado de la salud a criterios utilitaristas. El Papa reivindicó el legado del científico francés, quien denunció el «racismo cromosómico» y defendió la vida desde su concepción.
Con la firmeza que exige la defensa de la vida en todas sus etapas, el Papa León XIV lanzó este lunes un mensaje contundente contra la deshumanización de la ciencia. Ante los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune, reunidos en el Vaticano con motivo del centenario del nacimiento del genetista, el Pontífice recordó que la medicina pierde su esencia cuando se convierte en un instrumento de selección o descarte.
El límite ético de la técnica
León XIV fue tajante al señalar que la dignidad humana es intrínseca y no depende de la utilidad o productividad de la persona. «Ningún médico debería permitirse jamás, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de un embrión o de una persona anciana», manifestó, advirtiendo que la medicina nunca debe transformarse en una «servidora de la muerte programada».
El Papa insistió en que el progreso científico, si no está guiado por un marco ético sólido, corre el riesgo de volverse contra el hombre. En ese sentido, retomó el pensamiento de Jérôme Lejeune —padre de la genética moderna y descubridor de la causa genética de la trisomía 21—, quien en su momento denunció el uso de su propio descubrimiento para identificar y eliminar a los no nacidos con síndrome de Down, calificando esta práctica como un «racismo cromosómico».
Un legado de amor al enfermo
La figura de Lejeune, actualmente en proceso de beatificación, sirvió como pilar para el discurso papal. El Papa recordó la máxima del genetista: “La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo”. Bajo esta premisa, León XIV agradeció la labor de la Fundación que lleva su nombre, la cual, con centros médicos en París, Nantes, Córdoba (Argentina) y Madrid, continúa atendiendo a quienes el científico denominaba «los pobres entre los pobres».
«Jérôme Lejeune comprendió rápidamente que su hallazgo sería utilizado para erradicar a las personas con trisomía 21 antes de su nacimiento. Él, sin embargo, dedicó su vida a estos niños con discapacidad, siendo un hombre de ciencia y sabiduría», resaltó el Pontífice.
Ciencia al servicio del bien común
La Fundación Jérôme Lejeune, que destina entre 4 y 5 millones de euros anuales a la investigación y cuenta con un biobanco de más de 20.000 muestras en París, fue exhortada por el Papa a mantener su compromiso inquebrantable. León XIV instó a sus miembros a ser «testigos comprometidos» en una sociedad que a menudo olvida que el valor de una persona no depende de sus capacidades funcionales.
El encuentro concluyó con una bendición apostólica para los investigadores, las familias y los miles de pacientes que reciben atención en los centros de la Fundación. El Papa dejó claro que la Iglesia seguirá siendo una voz firme en la promoción de una cultura de la vida, donde la técnica y la ética caminen de la mano para proteger a los más vulnerables.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.















