Durante el rezo dominical del Ángelus, el Pontífice reflexionó sobre la fe perseverante de la mujer cananea y abogó por un mundo sin discriminaciones, al tiempo que lanzó un firme llamado por la paz en Tierra Santa.
Ante una concurrida concentración de fieles reunidos en la plaza de La Libertad de Castel Gandolfo, el Papa León XIV presidió este domingo el tradicional rezo del Ángelus. Tomando como guía el pasaje evangélico de la mujer cananea, el Santo Padre centró su mensaje en la universalidad del amor divino, la humildad y la determinación como pilares para construir una sociedad sin barreras ni desigualdades.
La enseñanza de la mujer cananea
Al meditar sobre el pasaje bíblico en el que una madre extranjera implora la sanación de su hija, el Obispo de Roma destacó cómo la gracia divina trasciende fronteras y esquemas preconcebidos.
«De la mujer cananea aprendemos la humildad y la determinación. Gracias a su fe, aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas, porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre», expresó el Pontífice ante los peregrinos.
León XIV enfatizó que, a la luz de esta enseñanza evangélica, resultan inadmisibles las discriminaciones y las brechas sociales que degradan la dignidad humana: «A la luz de esta fe, resultan insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios», puntualizó, recordando además la indisoluble comunión de la Asunción de la Virgen María celebrada en la víspera como signo de esperanza y vida eterna.
Llamado urgente por la paz en Medio Oriente
Tras la oración mariana, el Papa elevó su voz para abordar la crisis internacional, exigiendo el cese de los enfrentamientos en la región palestina.
«Reitero mi llamamiento para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania, y pido con urgencia a la comunidad internacional que se haga lo posible para progresar en la solución de los dos Estados para una paz justa y duradera», manifestó el Papa.
Asimismo, el Santo Padre extendió un saludo especial de cara al inicio de los próximos Juegos del Mediterráneo en la ciudad italiana de Taranto, deseando que dicha justa deportiva se convierta en una «profecía de paz y fraternidad» entre los pueblos de África, Asia y Europa.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.














