Mientras la inflación acumulada supera el 175 % en lo que va de año, los datos del Cendas revelan que la cesta básica alimentaria sigue triplicando los ingresos por bonificaciones, dejando en evidencia el estancamiento crónico del salario mínimo oficial.
El costo de la supervivencia en los hogares venezolanos continúa desafiando cualquier lógica económica. De acuerdo con el más reciente informe del Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas) de la Federación de Maestros, una familia compuesta por cinco integrantes necesitó en julio la cifra de 727,89 dólares únicamente para cubrir sus requerimientos de alimentación básica.
Aunque el monto representa una ligera contracción del 3,7 % en comparación con el mes anterior —cuando la cesta alimentaria se ubicó en 756,45 dólares—, la presión sobre los bolsillos de los trabajadores sigue siendo asfixiante en un entorno de alta volatilidad de precios.
La brecha insalvable entre el ingreso y la realidad
El informe detalla el abismo que separa la ley de la economía cotidiana. El salario mínimo oficial, junto a las pensiones, permanece congelado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022, un monto que a la tasa de cambio vigente equivale a unos irrisorios 18 centavos de dólar mensuales, representando apenas el 0,03 % del costo de la canasta compuesta por 60 productos esenciales.
Si bien la política salarial del Ejecutivo se ha centrado en la entrega de bonificaciones para la administración pública que suman unos 240 dólares (depositados en bolívares a la tasa oficial y sin incidencia en prestaciones sociales), estos ingresos se quedan cortos frente al ritmo inflacionario. Cifras oficiales indican que la inflación acumulada en los primeros siete meses del año ya trepa al 175,5 %, impulsada por un repunte mensual del 19,9 % registrado solo en julio.
Costos ocultos y servicios básicos
Dentro de la estructura de gastos calculada por el Cendas se evidencian los efectos de la crisis en los servicios públicos. El informe incorpora un rubro específico para la adquisición de agua potable embotellada —que sumó 13,52 dólares en el mes—, reflejando cómo la deficiencia en la potabilidad del agua por tubería obliga a las familias a destinar parte de su mermado presupuesto a este insumo vital.
Ante este panorama, organizaciones sociales y comités de defensa de jubilados y pensionados han reiterado su exigencia a las delegaciones en los espacios de diálogo nacional para que se discuta un incremento progresivo y de emergencia en los salarios y pensiones, buscando equipararlos de manera realista al costo de la vida y devolverle al trabajador venezolano la dignidad constitucional de cubrir sus necesidades básicas.
EFE-Relámpago Zuliano.















