De cara a la próxima Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Sumo Pontífice instó a la humanidad a transformar los instrumentos de destrucción en herramientas de vida, advirtiendo que la degradación ecológica y los conflictos armados forman parte de una misma herida global.
En un mensaje de profunda reflexión publicado este 20 de agosto por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa León XIV hizo un llamado urgente a la conversión espiritual y social con motivo de la 11ª Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre.
Bajo el lema «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» —inspirado en la profecía bíblica de Isaías—, el Obispo de Roma advirtió sobre la urgencia de sanar un mundo fracturado por la violencia y la crisis ecológica.
El círculo vicioso entre guerra y degradación ambiental
Durante su pronunciamiento, el Papa señaló que la humanidad es testigo de múltiples crisis superpuestas que generan un inmenso sufrimiento humano. A su juicio, la alteración del equilibrio armónico del planeta y la persistencia de los conflictos bélicos no son fenómenos aislados, sino «una única apelación por la sanación y la paz que brota de un mundo herido».
Lamentó que, en contraste con la promesa divina de paz, las naciones continúen destinando sus esfuerzos a la guerra.
«La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares […]. La interacción entre conflictos armados y degradación ambiental crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales y merman la seguridad alimentaria», advirtió el Pontífice.
Renovar los corazones más allá de las estructuras
Para el líder de la Iglesia Católica, la superación de estas problemáticas exige ir más allá de las reformas institucionales o políticas, incidiendo directamente en el ámbito moral y espiritual del ser humano.
León XIV enfatizó que las causas profundas de la explotación ambiental y los conflictos radican en una crisis ética y cultural marcada por el deseo de dominación, la búsqueda del beneficio inmediato y la pérdida del sentido de los límites. Por ello, recalcó que la transformación del mundo requiere «una conversión personal y colectiva más profunda», advirtiendo que, sin esta transformación interior, cualquier intento de paz será frágil y efímero.
Hacia una civilización del amor
Finalmente, el Papa reconoció que los desafíos actuales son enormes, pero recordó que la fe provee los medios espirituales para sanar y reconciliar. Convocó a la grey católica y a la comunidad internacional a cuidar de los múltiples ecosistemas confiados al hombre: el medio ambiente, las relaciones humanas y el interior del propio corazón.
El mensaje concluyó con una plegaria pidiendo la valentía necesaria para que, en los tiempos actuales, las armas de destrucción den paso a la construcción de una auténtica «civilización del amor» donde reine la paz sobre toda la creación.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.















