Informes de inteligencia norteamericana compartidos con socios europeos advierten sobre una peligrosa escalada del Kremlin, utilizando drones tipo Gerbera lanzados desde contenedores marítimos para golpear infraestructura clave en el sur de Europa.
Los servicios de Inteligencia de los Estados Unidos han encendido las alarmas en el flanco occidental tras revelar planes concretos del Kremlin para ejecutar ataques con vehículos aéreos no tripulados contra países mediterráneos, apuntando directamente a naciones como España, Francia e Italia.
La información, recabada por agencias norteamericanas y difundida por el diario El Mundo bajo la firma de Xavier Colás, detalla que Moscú contempla traspasar los límites de la actual «guerra híbrida» mediante el uso de armamento lanzado desde aguas internacionales.
El modus operandi: Drones ocultos en contenedores
De acuerdo con fuentes de defensa europeas consultadas en Lituania, la estrategia rusa contempla utilizar buques mercantes convencionales para transportar los aparatos. «Utilizarán drones lanzados desde el mar, ocultos en el contenedor de un barco; no es difícil en absoluto», reveló bajo anonimato una fuente próxima al Ministerio de Defensa lituano.
Los informes precisan que el modelo seleccionado para esta nueva fase de intimidación sería el Gerbera, un dispositivo de aproximadamente dos metros de longitud, 2,5 metros de envergadura y un peso de hasta 18 kilos. Estos aparatos, propulsados mediante sistemas de catapulta mucho más sencillos que los voluminosos Shahed, pueden alcanzar velocidades de 160 kilómetros por hora y un radio de acción de hasta 600 kilómetros.
Lanzados desde barcos mercantes situados a unos 200 o 300 kilómetros de las costas europeas, el trayecto de vuelo tomaría entre una hora y cuarto y dos horas. Aunque su carga explosiva es limitada —incapaz de destruir infraestructuras masivas—, el objetivo principal sería provocar incendios, dañar equipos expuestos o paralizar temporalmente puertos y aeropuertos, buscando un contundente impacto económico y psicológico.
Una escalada calculada tras el antecedente alemán
La justificación de Moscú se ancla en su reiterada postura de considerar a los países occidentales como participantes directos del conflicto en Ucrania debido al suministro de armamento e inteligencia. Hasta ahora, el Kremlin había operado por debajo del umbral bélico con sabotajes y ciberataques, pero antecedentes recientes —como el incidente con drones armados registrado en el aeropuerto alemán de Leipzig y las incursiones en el espacio aéreo polaco— evidencian una peligrosa escalada.
Las alarmas geopolíticas se dispararon tras el discreto viaje realizado por el director de la CIA a Moscú el pasado 25 de agosto, escala desde la cual Washington comenzó a alertar de manera directa a los gobiernos de la OTAN sobre la inminencia de estas provocaciones destinadas a poner a prueba la capacidad de respuesta y disuasión de la Alianza Atlántica en el Mediterráneo.
La Patilla-Relámpago Zuliano.















