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La feligresía católica celebra este 24 de septiembre la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los cautivos

Conmemorada cada año en esta fecha por disposición papal desde el siglo XVII, la advocación mariana hunde sus raíces en el siglo XIII con la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, dando origen a la orden mercedaria consagrada a rescatar la fe de los oprimidos.

Cada 24 de septiembre, la Iglesia universal y los devotos de distintas latitudes alzan sus oraciones para conmemorar la festividad de Nuestra Señora de la Merced, también conocida como la Virgen de las Mercedes. Esta advocación mariana evoca la misericordia infinita de Dios y la figura de María como madre, refugio seguro e intercesora, recordando que el término «merced» encarna los significados de dádiva, gracia, perdón y compasión.

Orígenes históricos y el llamado a San Pedro Nolasco

Los cimientos de esta devoción se remontan al siglo XIII en el contexto del mar Mediterráneo, una época en la que era frecuente que los pueblos costeros sufrieran incursiones de corsarios que raptaban a cristianos para llevarlos como prisioneros y esclavos al norte de África. Sometidos a rigurosos trabajos forzados y malos tratos, muchos cautivos sucumbían ante la desesperanza y perdían la fe, creyendo haber sido abandonados por Dios.

Conmovido por esta cruenta realidad, el comerciante Pedro Nolasco —nacido en Aquitania y establecido en Barcelona, España— comenzó a destinar sus propios recursos económicos para rescatar a los prisioneros, comprando su libertad o intercambiándolos por mercancías. Cuando su patrimonio personal resultó insuficiente, organizó grupos de ayuda para financiar nuevas expediciones de redención.

Ante la magnitud de la tarea, el 1 de agosto de 1218 se produjo un hecho providencial: la Virgen María se le apareció a Nolasco para pedirle la fundación de una orden religiosa consagrada exclusivamente a la redención de los cautivos. Animado por san Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I de Aragón, quienes también atestiguaron apariciones marianas con el mismo propósito, quedó formalmente instituida el 10 de agosto de 1218 la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos.

El cuarto voto y la expansión en América

Además de los compromisos tradicionales de pobreza, castidad y obediencia, los religiosos mercedarios asumieron un cuarto voto singular: dedicar su vida entera a liberar esclavos y, de ser necesario, permanecer cautivos en lugar de aquellos prisioneros cuya fe corriera peligro. Años más tarde, en 1265, la devoción fue aprobada por la Santa Sede, y en 1696 el papa Inocencio XII instituyó el 24 de septiembre como la fecha oficial para su celebración litúrgica.

Durante la evangelización del continente americano en el siglo XVI, los frailes mercedarios introdujeron la devoción con profundo fervor, arraigándose fuertemente en países como República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina y Brasil, donde es ampliamente venerada.

Por su historia de rescate y misericordia, Nuestra Señora de las Mercedes es la patrona universal de los cautivos, las cárceles e instituciones penitenciarias, además de ostentar patronazgos oficiales sobre naciones como República Dominicana y diversas fuerzas de seguridad en el continente. ¡Virgen de las Mercedes, ruega por nosotros!

Aciprensa.

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