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¡Labor que ninguna máquina reemplaza! El alcalde Giancarlo Di Martino se sumergió en la cañada Cacaíto junto a los legendarios «topos» de Maracaibo

En una demostración de calle y compromiso social, el mandatario local bajó al cauce para inspeccionar las labores de saneamiento manual que cuadrillas tradicionales ejecutan en puntos inaccesibles para la maquinaria pesada, blindando el sistema hídrico de la ciudad.

Hay oficios donde la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial simplemente no alcanzan. En las entrañas de los cauces marabinos, el pulso humano sigue siendo la única barrera contra la obstrucción y el colapso ambiental. Este jueves 8 de octubre de 2026, el alcalde bolivariano Giancarlo Di Martino protagonizó un gesto de profunda empatía al sumergirse literalmente en la cañada Cacaíto, adyacente al Terminal Terrestre en la avenida Los Haticos, para acompañar y reconocer la labor de los tradicionales «topos» del Instituto Municipal del Ambiente (IMA).

Inspeccionando de primera mano el tramo obstruido bajo el puente, el burgomaestre destacó que el sentido de pertenencia y el amor por la ciudad deben estar por encima de cualquier diferencia, apostando por una Maracaibo vivible y rescatada desde sus raíces.

Manos curtidas que salvan la ciudad

Conformado por veteranos trabajadores que prestan servicio a la municipalidad de manera ininterrumpida desde el año 2005, el grupo de los «topos» se encarga del mantenimiento manual de puntos críticos que van desde el Core 3 y el Planetario Simón Bolívar hasta la Laguna de las Peonías, la Circunvalación 1 y el caño Araguato.

Lisandro Sánchez, un experimentado trabajador de origen wayúu y decano de las cuadrillas, explicó las complejidades de la faena:

«Estamos limpiando aquí, debajo del puente que pasa sobre la cañada, donde no entra la máquina, escarbando de allá para acá para sacar los desechos. Aquí sacamos de todo: arena, envases plásticos, barro, troncos y ramas», detalló con orgullo.

Por su parte, Nolberto Morales, otro de los operarios, no ocultó su asombro al ver al mandatario local descender al cauce desprovisto de protocolos rígidos y compartir codo a codo con la clase obrera: «El Alcalde tiene el corazón más grande que el de nosotros. Nosotros estamos con tapabocas y equipos, y él está allá abajo como uno más de nosotros, inspeccionando lo que hacemos».

El despertar del pueblo y la defensa de lo nuestro

Desde el fondo de la cañada, rodeado de sedimentos y sedimentos extraídos a pulso, Di Martino fue categórico al valorar la insustituible labor de su equipo:

«Los únicos que pueden hacer este trabajo son ellos, que lo conocen bien. Las máquinas o la inteligencia artificial no son capaces de sustituir esta labor. Con estas capacidades y potencialidades, salimos adelante. El 90% de un pueblo que estaba a oscuras e invisibilizado hoy está aquí, despierto y demostrando que cuida su espacio».

Con esta inspección, la Alcaldía de Maracaibo reitera que el saneamiento ambiental no solo se ejecuta con grandes maquinarias, sino con la voluntad férrea de hombres y mujeres que, con botas de caucho y vocación inquebrantable, defienden el futuro hídrico de la capital zuliana.

Prensa Alcaldía de Maracaibo-Relámpago Zuliano.

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