En 1804, sus gestiones rindieron fruto, logrando que el Reino de Nápoles aceptara el regreso de los jesuitas.
La Iglesia Católica celebra hoy a San José María Pignatelli, el noble jesuita español (nacido en Zaragoza en 1737) cuya vida fue un testimonio de lealtad y perseverancia, dedicándose incansablemente a la restauración de la Compañía de Jesús en Europa tras su supresión.
Nobleza y Destierro
Nacido en una familia de alcurnia (su padre fue Príncipe del Sacro Imperio Romano Germánico), José María Pignatelli eligió el servicio religioso, ingresando al noviciado de la Compañía de Jesús tras estudiar humanidades.
Su vida dio un giro drástico en 1767 con la orden de expulsión de los jesuitas de España y sus territorios por el rey Carlos III. Pignatelli, junto a su hermano, rechazó la oferta de permanecer en España a cambio de renunciar a la Orden, eligiendo el destierro en la isla de Córcega.
La Supresión y la Diáspora
La persecución se intensificó en 1773 cuando el Papa Clemente XIV, bajo presión de las coronas europeas, emitió un decreto suprimiendo la Compañía de Jesús a nivel mundial. Aproximadamente 23,000 jesuitas, incluido Pignatelli, fueron obligados a la diáspora o a la clandestinidad durante más de dos décadas.
El Plan Secreto y el Renacimiento
Con la Orden formalmente disuelta, el Padre José María se afilió a los miembros de la Compañía que habían logrado sobrevivir en Rusia. Desde allí, con permiso del Papa Pío VI, Pignatelli puso en marcha su misión: reorganizar la Orden en Italia.
Sus esfuerzos se centraron en captar y formar nuevas vocaciones, enviándolas discretamente a Rusia para su preparación.
En 1804, sus gestiones rindieron fruto, logrando que el Reino de Nápoles aceptara el regreso de los jesuitas.
Con ayuda de numerosas familias europeas, logró reabrir conventos en Roma, Palermo, Orvieto y Cerdeña.
Aunque el Padre José María Pignatelli falleció el 15 de noviembre de 1811 sin ver la culminación de su trabajo, el fruto de su incansable esfuerzo se materializó poco después: el 7 de agosto de 1814, el Papa Pío VII decretó la restitución universal de la Compañía de Jesús. Por ello, es reconocido como el restaurador de la Orden.
Con Informacion de Aciprensa.












