La visita formó parte del tercer día del viaje apostólico del Papa a Turquía. A la entrada, León XIV se descalzó, siguiendo la costumbre local, y fue guiado por el muecín Musa Tunca a través del interior.
El Papa León XIV ha realizado este sábado una visita histórica a la emblemática Mezquita Azul de Estambul, también conocida como la Mezquita del Sultán Ahmed, convirtiéndose en el tercer Pontífice en ingresar a este templo islámico en la historia reciente. Sin embargo, su visita se destacó por una diferencia notable respecto a sus predecesores: fue el primero en declinar amablemente la invitación a un momento formal de oración en su interior.
Una Visita de Recogimiento y Escucha
Según la Oficina de Prensa del Vaticano, el recorrido de León XIV se vivió «en silencio, en un espíritu de recogimiento y de escucha, con profundo respeto por el lugar y por la fe de quienes se reúnen allí para orar». Este gesto de contemplación respetuosa marcó el tono de su primera visita a un lugar de culto musulmán desde su elección.
La decisión de no participar en una oración fue confirmada por el muecín del templo, Aşgın Musa Tunca. «Quería ver la mezquita, para sentir el ambiente de la mezquita y le gustó mucho el ambiente, pero no rezó y yo tampoco», explicó Tunca a los periodistas. A pesar de que el programa inicial del Vaticano sí contemplaba un momento de oración, el Pontífice optó por un silencio reverente.
Descalzo y Contemplativo
La visita formó parte del tercer día del viaje apostólico del Papa a Turquía. A la entrada, León XIV se descalzó, siguiendo la costumbre local, y fue guiado por el muecín Musa Tunca a través del interior.
En la gran sala de oración, acompañado por autoridades civiles y religiosas, como el ministro de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy, y el muftí provincial de Estambul, Emrullah Tuncel, el Papa avanzó en un ambiente de conversación en voz baja. Se detuvo ante el púlpito del muḥazīn para escuchar las explicaciones sobre la arquitectura y el significado del lugar.
Posteriormente, levantó la mirada hacia la gran cúpula y el techo de más de 23 metros de altura, deteniéndose ante el mihrab (la hornacina que señala la dirección de La Meca) que en esta mezquita contiene una referencia coránica a la Virgen María. Su gesto fue de clara contemplación respetuosa hacia la belleza estética de uno de los santuarios más emblemáticos del islam.
Precedentes: Oración Silenciosa
Otros dos Papas habían visitado la Mezquita Azul anteriormente, realizando un gesto de «oración silenciosa» en el marco del diálogo interreligioso:
Benedicto XVI (2006): Su visita estuvo marcada por un simbólico momento de «oración silenciosa» junto al gran muftí Mustafa Cagrici, un gesto muy valorado para aliviar tensiones.
Francisco (2014): Siguió el mismo camino y rezó junto al gran muftí Rahmi Yaran en un «momento de adoración silenciosa» a Dios.
Antes que ellos, San Juan Pablo II fue el primer Pontífice en entrar y descalzarse en una mezquita —la de los Omeyas en Damasco, en 2001—, donde oró ante el relicario de San Juan Bautista.
El Papa León XIV, en cambio, optó por un profundo respeto manifestado a través del silencio y la contemplación, marcando su propio estilo de acercamiento interreligioso.
Con Informacion de Aciprensa.















