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El segundo domingo de adviento y la urgencia de la conversión

Este Domingo, al encender la segunda vela de la Corona de Adviento en la Oración familiar, estamos dando un signo visible de esta llamada urgente a la conversión.

Hoy, domingo 7 de diciembre de 2025, la Iglesia Católica celebra el Segundo Domingo de Adviento. Este período, que nos prepara para recibir al Señor Jesús en Navidad, adquiere una resonancia especial a través de la figura de San Juan el Bautista.

El Evangelio de este día (Mt 3, 1-12) nos presenta a Juan, la «voz que clama en el desierto», con un mensaje radical e ineludible: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Es un llamado urgente y amoroso de Dios a la conversión.

El Despertar del Corazón Adormecido

El profeta Isaías anunció la llegada de Juan para «preparar el camino del Señor, enderecen sus senderos». Este camino que debemos «preparar» no está en el exterior, sino en lo profundo de nuestro corazón.

¿Qué significa «enderezar los senderos»?

Significa abandonar las sendas torcidas del pecado y los malos hábitos que nos alejan de Dios. La conversión no es solo un sentimiento de tristeza, sino una acción tangible que demuestre el cambio de rumbo en nuestra vida. Juan el Bautista fue incisivo al decir a fariseos y saduceos: “Hagan ver con obras su conversión”. La fe auténtica se manifiesta en los frutos que damos, no solo en la herencia o las palabras.

La Reconciliación: El Regalo de Adviento

La Iglesia motiva especialmente durante esta segunda semana de Adviento a acoger el don del Sacramento de la Reconciliación (Confesión). Este es el medio privilegiado que Dios nos ha dado para:

Recuperar la Amistad: La Confesión nos devuelve la gracia y la amistad plena con el Señor, que ha sido debilitada o rota por el pecado.

Fortalecer la Voluntad: Nos concede la gracia para resistir futuras tentaciones y vivir la vida que Jesús nos pide, liberándonos del peso y la culpa.

Al igual que Juan bautizaba con agua como signo de arrepentimiento, hoy se nos invita a sumergirnos en la Misericordia de Dios a través de la Confesión.

Un Signo de Conversión en Familia

Este Domingo, al encender la segunda vela de la Corona de Adviento en la Oración familiar, estamos dando un signo visible de esta llamada urgente a la conversión.

Esta segunda luz es un recordatorio palpable de la necesidad de rechazar el pecado y abrir nuestro corazón por completo para recibir al Mesías, quien vendrá a bautizarnos «en el Espíritu Santo y su fuego».

Sugerencia Práctica:

Reúna a su familia, mediten juntos el Evangelio de San Mateo (Mt 3, 1-12) y realicen la ‘Oración familiar para el Segundo Domingo de Adviento’. Que este acto sencillo sea el inicio de un camino de arrepentimiento que nos lleve a una Navidad de verdadera luz.

Con Informacion de Aciprensa.

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