San Benito no solo es un santo en un pedestal; es el compañero que baila entre su pueblo al ritmo de los golpes de tambor.
Mientras el calendario marca el final del año, las orillas del Lago de Maracaibo en Venezuela y diversas regiones de Colombia se encienden con una energía única. Hoy inician formalmente las fiestas patronales de San Benito de Palermo, el «Santo Negro», una celebración donde la devoción católica y la herencia africana se funden en un solo grito: ¡Ajé, San Benito, Ajé!
Un Santo de raíces humildes
San Benito, también llamado «El Moro», nació en Sicilia hacia 1524, hijo de esclavos liberados. Su vida de humildad y servicio lo convirtió en un símbolo de esperanza para los oprimidos. Hoy, su legado no solo vive en los altares, sino en el ADN cultural de los pueblos afroamericanos que lo adoptaron como su protector más cercano.
El Chimbánguele: Música, Trance y Tradición
El corazón de esta festividad es el Chimbánguele, una expresión rítmica y teatral que sirve de ofrenda al santo. Este ritual no es solo música; es un lenguaje de resistencia que sobrevive desde la época de la esclavitud.
Sincretismo puro: El uso del color azul en las banderas y procesiones rinde tributo a Ajé, la antigua deidad africana de las aguas, entrelazando la fe cristiana con las raíces de Dahomey y Nigeria.
La fuerza de la mujer: En la madrugada del 23 de diciembre, las «Gaitas de Tambora», ejecutadas principalmente por mujeres, marcan el preludio espiritual de la fiesta, influyendo directamente en lo que hoy conocemos como la gaita zuliana moderna.
Un fenómeno que cruza fronteras
Aunque el epicentro del fervor se vive en pueblos como Bobures, Gibraltar y Betijoque, la veneración a San Benito ha trascendido estados y países:
Región Particularidad de la Celebración
Sur del Lago (Zulia) Procesiones multitudinarias con el ritmo frenético de los cueros.
Estado Trujillo Romerías que reúnen a más de 20 agrupaciones de tambores en septiembre y enero.
Pontevedra (España) En la aldea de Angoares, los fieles ofrecen figuras de cera, huevos y animales para pedir sanación.
Cohesión e Identidad
Más allá de lo religioso, los tambores de San Benito actúan como un instrumento de cohesión social. Frente a un mundo globalizado, estas comunidades mantienen viva su identidad a través del paroxismo de la danza y el respeto sagrado por sus ancestros. San Benito no solo es un santo en un pedestal; es el compañero que baila entre su pueblo al ritmo de los golpes de tambor.
Agencias-Luis Molero.
















