El equipo merengue deberá regresar a Valdebebas para lamerse las heridas y enfocarse en la Liga y la Champions, las únicas balas que le quedan en una temporada que se ha complicado peligrosamente en enero.
El fútbol español ha vivido una de esas noches que quedan grabadas en la historia de la Copa del Rey. El Albacete Balompié, de la Segunda División, firmó una gesta heroica al eliminar al Real Madrid con un vibrante 3-2, dejando al gigante blanco fuera de los octavos de final en una noche marcada por las rotaciones y un debut amargo en el banquillo.
Un estreno accidentado para Arbeloa
La era de Álvaro Arbeloa como técnico del primer equipo comenzó con el pie izquierdo. Tras la salida de Xabi Alonso, el «Espartano» asumió el mando con una apuesta arriesgada: dejó en Madrid a sus piezas pesadas (Mbappé, Bellingham, Tchouaméni y Rodrygo) y dio la alternativa a jóvenes de la cantera como David Jiménez y Cestero.
La falta de rodaje del once experimental se notó desde temprano. Aunque el argentino Mastantuono logró ver puerta, el equipo se vio superado por la intensidad de un «Queso Mecánico» que nunca se sintió inferior.
Crónica de un final de infarto
El encuentro fue una montaña rusa de emociones en el Carlos Belmonte:
Minuto 42: Javi Villar adelantó al Albacete tras un descuido defensivo.
Minuto 45: Mastantuono empató antes del descanso, dando un respiro al Madrid.
Minuto 82: Betancor puso el 2-1, desatando la locura en las gradas.
Minuto 91: Gonzalo parecía salvar los muebles para los blancos con un agónico 2-2.
Minuto 95: Cuando la prórroga era inminente, Betancor apareció de nuevo para sentenciar el 3-2 definitivo y consumar la sorpresa.
Crisis blanca en tres días
Este golpe llega en el peor momento posible. En menos de 72 horas, el Real Madrid se ha despedido de dos títulos: primero la Supercopa de España ante el Barça y ahora la Copa del Rey.
En rueda de prensa, un Arbeloa sereno pero autocrítico asumió toda la responsabilidad:
«Si alguien es el responsable soy yo; tomé las decisiones sobre la alineación. El fracaso es parte del camino al éxito y esto me hará mejorar. No tengo miedo a esa palabra».
El equipo merengue deberá regresar a Valdebebas para lamerse las heridas y enfocarse en la Liga y la Champions, las únicas balas que le quedan en una temporada que se ha complicado peligrosamente en enero.
Con Informacion del Regional del Zulia.











