Rubio sostuvo además que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, es consciente del destino de su antecesor y dejó entrever que Washington espera una cooperación estratégica que facilite avances en áreas clave, como la política exterior y el sector energético.
Las advertencias del secretario de Estado de Estados Unidos contrastan con informes de inteligencia que ponen en duda el compromiso del gobierno interino venezolano con la estrategia de Washington, en un contexto marcado por presiones diplomáticas y expectativas geopolíticas.
La relación entre Estados Unidos y Venezuela atraviesa un momento de alta tensión política y diplomática, marcado por advertencias públicas de la administración estadounidense y, al mismo tiempo, por dudas internas sobre el grado de alineación del gobierno interino venezolano con los objetivos de Washington.
Durante una comparecencia ante una comisión del Senado, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que su país está dispuesto a recurrir a medidas más severas, si las autoridades venezolanas no cooperan con la estrategia estadounidense. En su intervención, Rubio defendió la operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro a comienzos de enero, subrayando que no se trató de un acto de guerra ni de una ocupación militar, sino de una acción puntual contra lo que calificó como una red de narcotráfico .
Washington eleva el tono mientras evalúa la cooperación
Rubio sostuvo además que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, es consciente del destino de su antecesor y dejó entrever que Washington espera una cooperación estratégica que facilite avances en áreas clave, como la política exterior y el sector energético. No obstante, el funcionario recalcó que Estados Unidos mantiene una postura firme y que está preparado para actuar si otros mecanismos diplomáticos fracasan .
Sin embargo, informes recientes de inteligencia estadounidense revelan un panorama menos claro. De acuerdo con fuentes citadas por la agencia Reuters, persisten dudas dentro del propio gobierno de Estados Unidos sobre si Rodríguez está plenamente comprometida con los objetivos de la administración del presidente Donald Trump en Venezuela. Estas inquietudes se deben, en parte, a la falta de acciones concretas para romper relaciones con aliados tradicionales de Caracas como Irán, China y Rusia .
Según Reuters, la presencia de representantes de esos países en la ceremonia de juramentación de Rodríguez reforzó la percepción de ambigüedad en Washington. Analistas citados por la agencia señalan que un eventual distanciamiento de esos aliados abriría la puerta a una mayor influencia estadounidense en Venezuela, particularmente en el sector petrolero, considerado estratégico por sus vastas reservas .
El diario El País destaca que este escenario refleja una combinación de presión pública y cautela estratégica por parte de Estados Unidos. Mientras el discurso oficial subraya la disposición a usar herramientas más contundentes, los informes de inteligencia evidencian que el alineamiento del nuevo liderazgo venezolano aún no está garantizado, lo que podría definir el rumbo de la relación bilateral en los próximos meses .
En este contexto, Venezuela enfrenta el desafío de equilibrar sus relaciones internacionales históricas con las exigencias de Washington, en un momento en el que las decisiones diplomáticas y económicas del gobierno interino podrían tener profundas implicaciones geopolíticas para la región.
Pasante – Joaidy Mata













