Venezuela representa hoy el desafío estratégico más urgente del hemisferio occidental. Si Estados Unidos trata este momento como una victoria diplomática estática y no como el inicio de una labor de reconstrucción institucional de décadas, el país corre el riesgo de revertir cualquier avance.
A casi cien días de la incursión estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. Aunque el gobernante ya no está en el Palacio de Miraflores, el aparataje de su gobierno, los grupos armados y la corrupción institucional permanecen intactos. Ante este vacío, expertos internacionales advierten que la diplomacia no basta: es hora de un «Plan Venezuela».
El espejo de Colombia: De Estado fallido a socio regional
Hace tres décadas, Colombia estaba al borde del abismo, asediada por el narcotráfico y una guerrilla que controlaba territorios del tamaño de Suiza. La transformación de ese país en una democracia funcional no fue un accidente, sino el resultado del Plan Colombia, un esfuerzo bipartidista de EE. UU. que duró cuatro administraciones.
Inversión institucional: No fue solo apoyo militar; fue una reconstrucción de la justicia y la policía.
Logro moral: Se pasó de una fuerza infiltrada a una profesional bajo el imperio de la ley.
Venezuela hoy: Maduro se fue, pero el régimen se queda
El peligro actual para la administración de Washington es creer que la salida de Maduro es el «estado final». La realidad en el terreno muestra un panorama sombrío que las elecciones por sí solas no pueden resolver:
Aparato represivo: Los colectivos y las agencias de inteligencia criminalizadas siguen operativos.
Soberanía fragmentada: El ELN y grupos terroristas controlan corredores mineros y económicos estratégicos.
Inseguridad jurídica: Sin instituciones judiciales confiables, los contratos petroleros y la inversión extranjera serán simples papeles sin valor.
«Ninguna democracia puede reconstruirse sobre las ruinas de instituciones de seguridad y judiciales desacreditadas. La ciudadanía debe confiar en que la policía es para proteger y no para depredar.»
La propuesta: Un plan integral y equilibrado
Para que Venezuela no se convierta en un caos permanente, Washington debe actuar con la misma seriedad que tuvo en 1999. Un eventual «Plan Venezuela» debería enfocarse en cuatro pilares:
Profesionalización de la Seguridad: Crear unidades depuradas e incorruptibles, con mecanismos de asuntos internos y rendición de cuentas.
Reconstrucción Judicial: Un sistema capaz de procesar al crimen organizado, con fiscales expertos y cárceles seguras.
Presencia Estatal: Recuperar las regiones mineras y fronterizas de manos de grupos extranjeros designados como terroristas.
Alianza con Colombia: Las fuerzas colombianas, que ya recorrieron este camino, son el socio natural para entrenar y asesorar a las nuevas instituciones venezolanas.
Conclusión: La línea de partida
Venezuela representa hoy el desafío estratégico más urgente del hemisferio occidental. Si Estados Unidos trata este momento como una victoria diplomática estática y no como el inicio de una labor de reconstrucción institucional de décadas, el país corre el riesgo de revertir cualquier avance. La lección de Colombia es clara: la paciencia y la inversión en la ley son las únicas garantías de una paz duradera.
La Patilla- Relámpago Zuliano.













