Para León XIV, la vida de fe no es una ruta segura, sino un camino de confianza.
En una tarde marcada por el encuentro directo con la realidad de las periferias romanas, el Papa León XIV visitó este domingo 1 de marzo la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo. Lejos del protocolo solemne, el Pontífice se sumergió en el corazón del barrio de Quarticciolo para lanzar un mensaje de resistencia espiritual frente al desánimo y las adicciones.
Un encuentro con las heridas del barrio
A su llegada, poco antes de las 16:00 horas, el Papa fue recibido por el Cardenal Baldassare Reina y una comunidad vibrante que lo esperaba en el patio del oratorio. El centro de la visita no fue solo la liturgia, sino el diálogo con los más vulnerables:
Jóvenes del grupo «Magis»: Quienes presentaron su lema «Quien ama va hacia adelante» como respuesta a la mediocridad.
Familias golpeadas: León XIV escuchó los testimonios de madres cuyos hijos luchan contra las drogas, un problema que sigue hiriendo profundamente a esta zona de Roma.
Contexto global: El Papa no olvidó el dolor internacional, recordando con tristeza a los niños víctimas del conflicto en Gaza.
La homilía: Contra la obsesión por el control
Durante la Misa, inspirada en las figuras de Abraham y la Transfiguración, el Papa ofreció una reflexión profunda sobre cómo los cristianos enfrentan lo desconocido.
«A menudo nos afanamos por tenerlo todo bajo control, pero así perdemos la ocasión de descubrir el verdadero tesoro que Dios ha escondido por sorpresa en nuestro campo», advirtió el Pontífice.
Para León XIV, la vida de fe no es una ruta segura, sino un camino de confianza. Criticó la «postura defensiva» que a veces adoptan los creyentes y los instó a adoptar la «lógica del amor incondicional». Explicó que la Transfiguración no fue un evento para quedarse estáticos, sino una fuerza para «no detenerse y no cambiar de dirección» ante las dificultades.
Una misión de esperanza en la periferia
Al finalizar, el Papa recordó que la parroquia, confiada a los sacerdotes Dehonianos, tiene la misión de ser un faro en un barrio con problemas «numerosos y complejos». Citando el lema local «Hagamos comunidad», pidió una acogida abierta para todos, sin excepciones.
Esta visita marca un hito histórico para la parroquia de la Ascensión, siendo la tercera vez que un Sucesor de Pedro camina por sus calles, siguiendo los pasos de San Juan XXIII en 1963 y San Juan Pablo II en 1980.
Aciprensa-Relampago Zuliano.














