La gravedad de la crisis quedó evidenciada este domingo cuando la policía local impidió que el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y el Custodio de Tierra Santa, celebraran la Misa de Ramos en el Santo Sepulcro.
En una Plaza de San Pedro colmada de fieles, el Papa León XIV aprovechó el rezo del Ángelus de este Domingo de Ramos para lanzar un mensaje desgarrador sobre la situación en Oriente Medio. El Sumo Pontífice lamentó que, debido a un «conflicto atroz», miles de cristianos se vean impedidos de celebrar los ritos más sagrados de la cristiandad en la propia tierra donde ocurrieron.
Una Semana Santa bajo asedio
El Papa manifestó su cercanía espiritual con quienes hoy participan «de manera real» en el sufrimiento de la Pasión de Cristo. Las palabras del Pontífice adquieren un peso histórico este 2026, dado que las tensiones bélicas han forzado decisiones sin precedentes, como el cierre indefinido de la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén.
“Su prueba interpela la conciencia de todos”, afirmó León XIV, refiriéndose a los fieles que este año no podrán recorrer el camino del Calvario ni participar en las liturgias tradicionales debido a las restricciones de seguridad y los combates en la región.
Incidentes diplomáticos y religiosos
La gravedad de la crisis quedó evidenciada este domingo cuando la policía local impidió que el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y el Custodio de Tierra Santa, celebraran la Misa de Ramos en el Santo Sepulcro. Este bloqueo a las autoridades eclesiásticas marca uno de los puntos más críticos en la relación entre el Estado y las comunidades cristianas de la zona en décadas.
Duelo en el Mediterráneo
Más allá de Oriente Medio, el Papa extendió su oración a otras víctimas de la violencia y la desesperación:
Marinos en guerra: Pidió por aquellos que son blanco de ataques en rutas marítimas en conflicto.
Tragedia migratoria: Recordó con dolor a los 22 migrantes fallecidos recientemente frente a las costas de Creta, tras pasar seis días a la deriva. «La tierra, el cielo y el mar fueron creados para la vida y para la paz», sentenció.
Un llamado a la reconciliación
El mensaje concluyó con una exhortación al «Príncipe de la Paz» para abrir caminos concretos de diálogo. León XIV instó a los católicos del mundo a no ser indiferentes ante el dolor ajeno y a dejarse guiar por la fe en estos días santos, poniendo las súplicas globales bajo la intercesión de la Virgen María.
Aciprensa- Relámpago Zuliano.















