Ante una multitud en Barranquilla, el nuevo presidente electo de Colombia trazó las líneas maestras de su mandato: un compromiso inquebrantable con el Estado de derecho, la autoridad y la unidad nacional tras una jornada histórica marcada por una estrecha definición en las urnas.
En una noche que quedará grabada en la memoria política del país, Abelardo de la Espriella se proclamó este domingo como el nuevo presidente de Colombia. Con la energía que lo caracterizó durante toda la campaña, el abogado barranquillero compareció ante miles de seguidores en el monumento Ventana al Mundo, celebrando un triunfo que, según sus palabras, representa la voluntad de un pueblo que decidió retomar el rumbo de su destino.
«¡Colombia, aquí está tu tigre!», exclamó De la Espriella al inicio de su alocución, vestido con la camiseta de la selección nacional, simbolizando el carácter patriótico que imprimió a su movimiento, Defensores de la Patria.
Un llamado a la unidad y al respeto constitucional
Con el 99,99% de las mesas informadas y una ventaja de 250.830 votos, De la Espriella hizo un énfasis especial en el carácter de su futuro gobierno. Ante la polarización que definió el proceso, el presidente electo fue claro: «No habrá vencidos ni vencedores. A partir de hoy, seré el presidente de todos los colombianos».
El mandatario electo subrayó que su administración, que iniciará el próximo 7 de agosto, se regirá bajo los pilares del respeto absoluto a la separación de poderes. «Soy un hombre formado en las leyes; el mío será un Gobierno absolutamente democrático y garante de la libertad y la institucionalidad. No habrá persecuciones ni retaliaciones», aseguró, buscando enviar un mensaje de tranquilidad a los sectores que no respaldaron su candidatura.
«Colombia vuelve a tener Estado»
El eje central de su discurso fue la seguridad y la autoridad, temas que fueron punta de lanza en su plan de gobierno. El nuevo presidente envió una advertencia directa a los grupos al margen de la ley.
Advirtió que no existirán zonas vedadas y que la autoridad republicana volverá a ejercerse en cada rincón del país.
Prometió un respaldo total, honrando el papel de los militares y policías, a quienes agradeció por su resistencia en tiempos de crisis.
Sentenció que «no habrá criminales intocables» y que su gestión marcará el fin de las políticas de paz que, a su juicio, han debilitado el Estado.
Desafíos y tensión política
El camino hacia la transición no está exento de retos. Si bien el registrador nacional, Hernán Penagos, llamó a la calma y recordó que el resultado definitivo será el que emane del escrutinio final de jueces y notarios, la tensión persiste. Iván Cepeda, su contendiente del Pacto Histórico, reconoció los datos del preconteo, pero anunció que su campaña impugnará 33.000 mesas de votación.
Ante esto, De la Espriella fue enfático en su llamado al presidente Gustavo Petro y al senador Iván Cepeda: «Respeten la voluntad del pueblo. No están desafiando al Tigre, están desafiando a millones de ciudadanos». El presidente electo pidió evitar el «incendio social» y exhortó a la oposición a prepararse para ejercer su papel dentro del marco constitucional, garantizando, eso sí, que tendrán las garantías legales para hacerlo.
Con 47 años y una trayectoria que lo ha llevado desde las cortes judiciales hasta la presidencia, De la Espriella comienza ahora la titánica tarea de convertir a Colombia en la «patria milagro» que prometió a sus electores. La nación, dividida en dos mitades, observa con expectativa el inicio de una era que promete cambios estructurales en la economía, la seguridad y la relación del Estado con sus ciudadanos.
Caracol Noticias-Relámpago Zuliano.














