Tras el impacto de los recientes terremotos, miles de venezolanos enfrentan secuelas emocionales que requieren atención, comprensión y una red de apoyo colectiva para volver a encontrar la serenidad.
La tierra ha dejado de moverse, pero para muchos, la sensación de inseguridad persiste. En un país donde los grandes terremotos no forman parte de la cotidianeidad, el impacto de los eventos ocurridos el 24 de junio ha trascendido lo físico para instalarse profundamente en la psique colectiva. La angustia, el insomnio y la persistente sensación de «seguir temblando» no son signos de debilidad, sino respuestas naturales de un sistema nervioso que intenta procesar una amenaza extraordinaria.
Validar lo que sentimos: El primer paso hacia la calma
Especialistas en bienestar emocional enfatizan que la recuperación comienza con la validación. No hay una forma «correcta» de procesar esta tragedia: el miedo, la tristeza, el bloqueo o la hipervigilancia son reacciones legítimas.
La coach de vida y especialista en Programación Neurolingüística (PNL), Deisy Terán Tosta, explica que tras un evento traumático, el sistema emocional se queda atrapado en un «modo alerta» constante. «Es importante entender que este estado no es un signo de fragilidad, sino una respuesta biológica. Sanar no significa olvidar, sino aprender a convivir con la experiencia sin permitir que el miedo se convierta en el único protagonista de nuestra vida», señala Terán Tosta.
Herramientas prácticas para regular el sistema nervioso
Para quienes sienten que la ansiedad ha tomado el control, los expertos recomiendan pequeñas acciones diarias que ayudan a reconectar con la sensación de seguridad:
Reconocimiento sin juicios: Ponerle nombre a lo que sentimos —miedo, confusión, agotamiento— reduce significativamente la carga emocional. No te juzgues por sentirte vulnerable.
Anclaje al presente: Cuando la ansiedad se dispare, practica ejercicios de respiración consciente o enfócate en sensaciones físicas simples, como sentir los pies firmes sobre el suelo o describir objetos cercanos. Esto le dice a tu cerebro que, en este preciso instante, estás a salvo.
Dieta informativa: Estar al tanto de la situación es necesario, pero la sobreexposición a imágenes alarmantes mantiene al sistema nervioso en estado de alarma. Establece horarios para informarte a través de canales oficiales.
Redes de apoyo: La palabra compartida cura. Hablar con seres queridos sobre lo vivido ayuda a procesar la experiencia y a recordarnos que no estamos solos en este duelo emocional.
Duelo integral: Recuerda que se vale llorar no solo por las pérdidas físicas, sino por la pérdida de la calma y la estabilidad que sentíamos antes del miércoles.
Un camino de cuidado colectivo
El bienestar emocional no requiere una «fortaleza inquebrantable», sino una humanidad consciente. En estos momentos, Venezuela necesita más que nunca la empatía. Permitirnos el llanto, buscar ayuda profesional si la ansiedad se vuelve paralizante y ser pacientes con los tiempos de recuperación de nuestros vecinos y familiares es un acto de cuidado mutuo.
La recuperación total de Venezuela no depende solo de la reconstrucción de sus estructuras, sino de la capacidad de su gente para encontrar, paso a paso, la paz interior. La prioridad hoy es cuidar el corazón de nuestra nación mientras, juntos, volvemos a pisar tierra firme.
Nota de Prensa-Relámpago Zuliano.















