En el inicio de su visita oficial a Francia, el Pontífice cuestionó la mercantilización de los avances científicos, la gestación subrogada y la eutanasia, abogando por una «laicidad positiva» y recordando que la protección de todo ser humano es un deber moral indelegable.
En el marco de su esperada visita pastoral de cuatro días a territorio francés, el Papa León XIV protagonizó este viernes un contundente cara a cara con el presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. Ante el mandatario y miembros del Gabinete francés, el Santo Padre centró su primer discurso en advertir sobre los peligros éticos de subordinar el progreso científico y tecnológico meramente al lucro empresarial.
Durante el encuentro, que incluyó una reunión privada de 50 minutos, el Pontífice lamentó aquellas corrientes modernas que promueven prácticas como la manipulación genética, la gestación subrogada, el comercio de órganos y la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido —tema especialmente sensible tras la reciente aprobación de estas medidas en el país europeo—.
«No olvidemos que el respeto mutuo y la protección de toda vida humana es un deber que corresponde a cada uno de nosotros. (…) La Administración y la sociedad corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas impulsadas por el lucro que promueven la posibilidad de disponer de la propia muerte», aseveró con firmeza el Obispo de Roma.
Apuesta por una «auténtica laicidad» y el bien común
Abordando el principio de la laïcité —la estricta separación jurídica entre la Iglesia y el Estado en Francia—, León XIV argumentó que una laicidad genuina no debe concebirse como un mecanismo de exclusión de la fe en el ámbito público o educativo, sino como un puente de diálogo al servicio del bien común.
El Papa recordó las palabras pronunciadas por el propio Macron en 2018 sobre el deber de interlocución entre el Estado y los católicos, subrayando que un cristiano comprometido con la sociedad civil impulsado por su fe no representa ninguna amenaza para la cohesión republicana. Asimismo, elogió el lema nacional de “libertad, igualdad y fraternidad” como imperativos éticos indispensables frente a los desafíos de la inteligencia artificial.
Llamado por la paz global y renacimiento patrimonial
En su intervención, el Sumo Pontífice también hizo eco de las advertencias del escritor católico Georges Bernanos sobre el riesgo de un «Paraíso de las Máquinas» exento de responsabilidad moral, reiterando su llamado a la prohibición de las armas nucleares y su profunda preocupación por los conflictos bélicos en Medio Oriente.
El acto contó además con la presencia simbólica de los bomberos, arquitectos y artesanos que lideraron la histórica restauración de la Catedral de Notre-Dame tras el devastador incendio de 2019, una labor que, en palabras del Papa, demostró que «algo considerado irreparablemente destruido puede renacer mediante la cooperación mutua».
Con una agenda sumamente intensa en su primer día —que incluyó paradas en la sede de la UNESCO y un multitudinario encuentro con jóvenes—, el recorrido de León XIV continuará en los próximos días hacia las ciudades de Lourdes y Metz, marcando la primera visita de un jerarca de la Iglesia católica a París desde el año 2008.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.














