Las fiestas patronales de 2025 son un espejo donde el pueblo zuliano se mira y se reencuentra con su historia.

Entre el fervor, la música y la oración, Maracaibo inicia las fiestas patronales 2025 en honor a su Reina Morena. Este año, la devoción se eleva con un significado histórico: La coincidencia con la canonización de los nuevos santos venezolanos y un llamado renovado a la esperanza y la unidad espiritual del país.
El amanecer maracaibero vuelve a vestirse de azul y dorado. La ciudad entera se dispone a recibir uno de los momentos más esperados del año: las fiestas patronales en honor a la Virgen de Chiquinquirá, una manifestación de fe que trasciende generaciones y fronteras.

Desde la Basílica Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, epicentro de la devoción zuliana, se anunció un extenso programa litúrgico y cultural que se desarrollará del 16 de octubre al 7 de diciembre, con una carga emocional única: este año la celebración se enlaza con la canonización del beato José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles, dos figuras que representan la santidad y el servicio al prójimo que tanto caracterizan la espiritualidad venezolana.
Bajo el lema “Con Chiquinquirá adoremos a Jesús, fuente de toda santidad”, el rector del santuario, presbítero Nedward Andrade, exhortó a los fieles a vivir la festividad con espíritu de reconciliación y fe activa. “Esta no es solo una celebración litúrgica, sino una oportunidad para renovar el corazón y volver la mirada a Cristo de la mano de María”, expresó durante la presentación oficial del cronograma.
Un camino de fe que une generaciones

El 16 de octubre marcará el inicio formal con la develación de los mantos de la Virgen, piezas que cada año se convierten en símbolos de identidad y agradecimiento popular. El 25 de octubre se vivirá el momento cumbre, la Bajada de la Reina Morena, donde miles de creyentes llenan la Basílica y sus alrededores entre lágrimas, gaitas y promesas cumplidas.
El 26 de octubre, la fe se extenderá al Lago con la tradicional Procesión Lacustre, que evoca la unión entre la Virgen y su pueblo, ese mismo que un día vio el reflejo del prodigio sobre una humilde tablita.
Entre las actividades más destacadas figuran el Canastón Chiquinquireño (6 de noviembre), el Día del Gaitero (8 de noviembre) y la **Misa Solemne del 18 de noviembre, día central en que la ciudad entera canta su himno espiritual. Luego, el 7 de diciembre, la “Aurora Chiquinquireña” pondrá el broche de oro a semanas de oración, color y alegría.
Cultura, música y devoción

La gaita oficial de este año, “Caminando con Chiquinquirá”, compuesta por Danny Ramírez, acompañará el calendario religioso como himno de identidad popular. Su letra, inspirada en el amor del pueblo por su Madre, se convertirá en la banda sonora de una celebración que mezcla tradición, arte y fe.
Además, la Basílica estrenará mejoras significativas; nuevo sistema de sonido, restauración de frescos y bancas, e iluminación renovada para realzar la majestuosidad del templo. Un esfuerzo que busca no solo embellecer el espacio, sino dignificar el encuentro de los fieles con su Virgen.
Más que una fiesta, un mensaje de esperanza
El padre Andrade insistió en que este año la Virgen invita a “sanar el alma de un país que necesita volver a creer”. En su mensaje, recordó que el verdadero milagro no solo está en los prodigios de antaño, sino en cada gesto de solidaridad, en cada familia que se reúne para rezar, en cada gaitero que eleva su canto como plegaria.

La Chinita, como cariñosamente la llaman los maracaiberos, es más que una patrona, es símbolo de identidad, raíz y esperanza. Y en medio de los desafíos de la vida actual, su mirada serena parece repetir las palabras que tanto consuelan al Zulia: “No tengan miedo, yo estoy aquí con ustedes”.
Las fiestas patronales de 2025 son un espejo donde el pueblo zuliano se mira y se reencuentra con su historia. En cada oración, en cada vela encendida, se enciende también la certeza de que la fe sigue viva. Maracaibo no solo celebra a su Virgen: la abraza, la canta y la eleva como estandarte de un pueblo que, pese a todo, sigue creyendo en los milagros.
Johsué Morales
CNP: 24.302
Fotografías: Luis Molero













