El Vaticano argumenta que la multiplicación de parejas, citando la metáfora de Don Juan, «fragmenta el sentido del amor matrimonial».
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha emitido un extenso documento titulado Una caro. Elogio de la monogamia, ofreciendo una profunda reflexión teológica y antropológica sobre el valor exclusivo del matrimonio. El texto defiende la monogamia no como una restricción, sino como una «iniciación a la grandeza de un amor» que trasciende la inmediatez y se abre a lo divino, posicionándola como una «profecía» en la cultura actual.
Frente al Poliamor: Unidad contra la Fragmentación
El documento aborda directamente el fenómeno creciente de las uniones no monógamas en Occidente, como el poliamor y la poligamia, y las critica por basarse en la «ilusión de que la intensidad de la relación puede encontrarse en la sucesión de rostros».
El Vaticano argumenta que la multiplicación de parejas, citando la metáfora de Don Juan, «fragmenta el sentido del amor matrimonial».
Solo la monogamia, inspirada en las enseñanzas de San Juan Pablo II, «garantiza que la sexualidad se desarrolle en un marco de reconocimiento del otro como sujeto», y no como un objeto de uso.
Se afirma que en las relaciones no monógamas, todos «serían tratados como medios y no como personas», pues solo dos pueden entregarse «plena y completamente».
Orientar la «Energía Erótica» hacia Dios
El texto subraya la urgencia de una nueva pedagogía ante el «universo de las redes sociales, donde la modestia se desvanece y proliferan la violencia simbólica y sexual». En este contexto, la educación en la monogamia es crucial:
«Esta educación […] orienta la energía erótica hacia una sabiduría de la duración y hacia una apertura a lo divino.»
La unión exclusiva es vista como un camino para madurar, donde la pertenencia recíproca, con el paso del tiempo, se transforma en una unión afectiva que no se disuelve, incluso cuando se debilita la atracción física. La relación matrimonial, por su naturaleza, «llama silenciosamente a la presencia de un Tercero infinito, que es Dios mismo».
Monogamia como Defensa de la Dignidad Femenina
Un punto central es la dimensión antropológica: «la defensa de la monogamia constituye igualmente una defensa de la dignidad de las mujeres». La unidad matrimonial implica una elección libre y el derecho de la mujer a exigir una reciprocidad exclusiva, una enseñanza que se remonta también a la tradición de León XIII.
Límites de la Posesión y Peligros del Dominio
El documento vaticano advierte firmemente sobre las «enfermedades de una posesión indebida del otro», como manipulaciones, celos, infidelidades y violencia.
El amor auténtico implica un «santo temor a profanar la libertad del otro».
Propone una fórmula contundente ante las señales de deterioro o falta de respeto: «La persona debe hacer valer su dignidad, poner los límites necesarios e iniciar un camino de diálogo sincero… ‘Tú no me posees, tú no me dominas'».
Aclara que la exclusividad matrimonial «no es una posesión», y debe respetar los espacios personales, la soledad, y los «secretos legítimos» del cónyuge.
Finalmente, el texto llama a la «caridad conyugal» basada en la voluntad y la fidelidad, que es un «motor de crecimiento» y un antídoto contra el «nosotros cerrado», que advierte como una «forma idealizada de egoísmo».
Con Informacion de Aciprensa.















