Advertisement

San Juan Berchmans, patrono de la sencillez y la sonrisa

Hoy, San Juan Berchmans es un poderoso ejemplo de que la santidad no requiere hazañas extraordinarias, sino hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias con una sonrisa.

Recordamos a San Juan Berchmans, un joven jesuita que vivió la santidad en la rutina y la felicidad, celebrado por la Compañía de Jesús cada 26 de noviembre.

Un Alma Joven de la Espiritualidad Ignaciana

Cada 26 de noviembre, la Compañía de Jesús (Jesuitas) honra la memoria de San Juan Berchmans (1599-1621), un joven flamenco que, a pesar de su breve vida, se convirtió en un pilar de lo que se conoce como la «espiritualidad jesuítica juvenil». Junto a San Estanislao Kostka y San Luis Gonzaga, demostró que la santidad no es una meta lejana, sino un camino que se recorre día a día.

Aunque la Iglesia universal celebra su fiesta el 13 de agosto (fecha de su fallecimiento), este 26 de noviembre es la fecha tradicional de su recuerdo en la orden a la que perteneció.

El «Hermano Alegre»: Santidad en la Amabilidad

Lo que más destacó en la vida de Juan fue su profunda alegría y su capacidad para vivir intensamente los detalles más pequeños de la rutina.

La Sonrisa Constante: En el Colegio Romano, donde fue enviado para sus estudios, se ganó el apodo de «El Hermano Alegre». Su rostro sonriente, amabilidad y jovialidad eran tan contagiosos que bastaba su presencia para infundir ánimo y contento a sus compañeros.

La Excelencia en lo Ordinario: No solo era sobresaliente en lo académico (dominaba varios idiomas: inglés, francés, alemán, flamenco, italiano, latín y griego), sino también en la vida comunitaria. Era humilde para reconocer sus incomodidades y errores, demostrando que la perfección está en esforzarse por el deber bien cumplido, por pequeño que sea.

La Devoción que Transforma

El motor de su alegría y esfuerzo era una tierna y firme devoción a la Virgen María. Con un toque de humor, Juan resumía su vida espiritual con una audaz paráfrasis de San Agustín:

“Si logro amar a María, tengo segura mi salvación; perseveraré en la vida religiosa, alcanzaré cuanto quisiere; en una palabra, seré todopoderoso.”

Para él, amar a María era el equivalente de «Ama y haz lo que quieras», confiando en que este amor guiaba todas sus acciones a Dios. Hizo una promesa solemne a la Madre de Dios: «Afirmar y defender dondequiera la Inmaculada Concepción de la Virgen María».

La Ofrenda Final

Juan Berchmans murió de agotamiento a la joven edad de 20 años en Roma, el 13 de agosto de 1621, probablemente a causa de una enfermedad pulmonar, tras una vida de intenso estudio y servicio.

Hoy, San Juan Berchmans es un poderoso ejemplo de que la santidad no requiere hazañas extraordinarias, sino hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias con una sonrisa.

San Juan Berchmans fue canonizado en 1888 por el Papa León XIII.

Con Informacion de Aciprensa.

Diseño y estampados de franelas en DTF y Vinil Textil,
al detal y al mayor.