Hasta el momento, ni el Ministerio de Petróleo ni PDVSA han emitido declaraciones oficiales respecto a estas métricas de caída operativa reportadas por los medios estadounidenses.
Un reciente informe de Bloomberg revela una situación crítica para la industria petrolera venezolana: el exceso de inventario y las dificultades logísticas para exportar han obligado a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a paralizar operaciones en sus yacimientos más productivos.
Caída drástica de la producción
La producción en la Faja del Orinoco, el corazón petrolero del país que genera crudo extrapesado, ha experimentado un desplome del 25% en apenas dos semanas. Según datos internos de la estatal, el bombeo descendió a 498,131 barriles diarios al cierre de diciembre, una cifra significativamente menor a los registros previos.
Esta reducción no responde a fallas técnicas, sino a una saturación operativa. PDVSA ha comenzado a cerrar pozos debido a que los tanques de almacenamiento han alcanzado su capacidad máxima, imposibilitando seguir recibiendo crudo sin una salida constante hacia los mercados internacionales.
El factor geopolítico: El cerco naval
La crisis de almacenamiento está directamente ligada a las recientes acciones de la administración de Donald Trump en el Caribe. El aumento del asedio naval y las sanciones han generado un efecto de embudo:
Interferencia en fletes: Las fuerzas estadounidenses han intensificado la persecución y abordaje de tanqueros que intentan atracar en puertos venezolanos.
Sanciones a entidades asiáticas: La reciente inclusión de cuatro petroleras y entidades con sede en Hong Kong y China en la lista de la OFAC busca disuadir a los socios comerciales de Pekín.
Golpe a los ingresos: Dado que el petróleo representa más del 95% de los ingresos de la nación, la imposibilidad de movilizar el crudo supone una presión financiera sin precedentes para el gobierno de Nicolás Maduro.
Un futuro incierto para el crudo extrapesado
Históricamente, la Faja del Orinoco ha aportado dos tercios de la producción nacional. Sin embargo, el cierre de pozos de crudo extrapesado conlleva riesgos técnicos; una paralización prolongada podría dificultar la reactivación futura de estos yacimientos debido a la viscosidad del recurso y la necesidad de diluyentes.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Petróleo ni PDVSA han emitido declaraciones oficiales respecto a estas métricas de caída operativa reportadas por los medios estadounidenses.
Con Informacion de Banca y Negocios.














