El Papa hizo un llamado a un «cristianismo de ojos abiertos». Para el Santo Padre, la verdadera ceguera no es física, sino la indiferencia ante las crisis actuales.
En un mundo que a menudo etiqueta la religión como un «salto al vacío» o una desconexión de la realidad, el Papa León XIV ha aprovechado el Ángelus de este domingo para desmantelar prejuicios. Desde el Palacio Apostólico, el Pontífice aseguró que creer no es, bajo ninguna circunstancia, «apagar el cerebro», sino todo lo contrario: es encender una luz que permite ver lo que antes permanecía en sombras.
La fe no es ciega, es visionaria
Inspirado en el relato evangélico de la curación del ciego de nacimiento, el Papa fue contundente al rechazar la idea de que la espiritualidad exija renunciar al intelecto.
Razón y Fe: El Pontífice subrayó que la fe es una «participación en el modo de ver de Jesús». No es un acto de ignorancia, sino una herramienta para observar el mundo con mayor nitidez.
Contra el mito del «salto a oscuras»: León XIV lamentó que todavía hoy persista la opinión de que creer implica dejar de pensar. «En contacto con Cristo los ojos se abren», sentenció, recordando que la fe cristiana es, por definición, esclarecedora.
Un compromiso con los pies en la tierra
Lejos de proponer una espiritualidad de evasión, el Papa hizo un llamado a un «cristianismo de ojos abiertos». Para el Santo Padre, la verdadera ceguera no es física, sino la indiferencia ante las crisis actuales.
«Frente a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento, es necesaria una fe despierta y profética que lleve la luz del Evangelio mediante un compromiso real de paz y solidaridad».
El «barro» de la humanidad
Haciendo referencia a la simbología del Evangelio de Juan, explicó que todos somos, de cierta forma, «ciegos de nacimiento» respecto al sentido profundo de la vida. Sin embargo, afirmó que la gracia divina actúa sobre nuestra humanidad para permitirnos ver la verdad sobre nosotros mismos y sobre los demás.
Al cerrar su alocución ante los peregrinos en la Plaza de San Pedro, León XIV invitó a los fieles a vivir con la valentía de quien no teme mirar la realidad de frente, utilizando la fe no como un velo, sino como un lente que enfoca la justicia y la verdad.
Aciprensa- Relámpago Zuliano.












