Para Suárez, ser campeones del mundo es la validación de un proceso donde el talento se alineó con el sentimiento patrio.
Entre la euforia y el confeti en el LoanDepot Park, una de las figuras clave en la conquista de Venezuela, Eugenio Suárez, ofreció las declaraciones más conmovedoras de la jornada. El toletero de Puerto Ordaz, pieza fundamental en el triunfo 3-2 sobre Estados Unidos, aseguró que la verdadera fuerza del equipo no estuvo solo en los bates, sino en una conexión espiritual con su tierra.
El «dugout» convertido en hogar
Para el actual antesalista de los Rojos de Cincinnati, el éxito de la selección dirigida por Omar López se cimentó en una química que trascendió lo profesional. Suárez fue enfático al describir el ambiente interno como el de una «gran familia» volcada hacia un solo objetivo.
«Sentimos a nuestro país enfrente de nosotros. Jugamos con esa pasión porque sabemos que afuera hay millones de personas a las que les duele Venezuela», confesó el tercera base visiblemente emocionado.
Las claves del campeonato según «Geno»
Suárez desglosó los pilares que permitieron a Venezuela levantar su primer trofeo del Clásico Mundial de Béisbol:
Unión inquebrantable: «No somos solo compañeros. Esa fraternidad nos permitió jugar con un amor diferente por la camiseta».
Liderazgo estratégico: El pelotero otorgó un reconocimiento especial al mánager Omar López, calificándolo como un «caballete» por su capacidad para gestionar el grupo en momentos de alta presión.
Fundamentos y fe: Destacó que, frente a potencias mundiales, la clave fue «hacer las pequeñas cosas» y mantener una mentalidad de resistencia. «Como equipo nunca nos rendimos», añadió.
Un triunfo con propósito
El oriundo de Guayana cerró su intervención agradeciendo la guía divina y reafirmando que este título es, ante todo, un regalo para la identidad del venezolano. Para Suárez, ser campeones del mundo es la validación de un proceso donde el talento se alineó con el sentimiento patrio.
Líder- Relámpago Zuliano.














