El título de este lunes nos enseña que la autoridad de Cristo no proviene de la fuerza ni busca inspirar miedo.
Hoy, 30 de marzo, la Iglesia Católica celebra el Lunes Santo, el segundo día de la Semana Santa. Esta jornada es conocida tradicionalmente como el ‘Lunes de Autoridad’, un momento clave en el que el Señor Jesús, en medio de la tensión de su última semana, revela en qué radica su verdadero poder sobre el género humano y toda la creación.
Como nos recuerda el profeta Isaías en la liturgia de hoy: «Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias… para que haga brillar la justicia sobre las naciones» (Is 42, 1-7).
Cada día de la Semana Santa cuenta
La Iglesia propone que los días que median entre el Domingo de Ramos y el inicio del Triduo Pascual sean una oportunidad para que los fieles mediten en aspectos profundos de la persona de Jesús. Es una hermosa tradición que nos permite acompañar al Señor en lo que fue experimentando a medida que se acercaba su «hora».
Bajo esta costumbre, cada uno de estos días tiene un nombre que guía la reflexión:
Lunes Santo: Lunes de la Autoridad.
Martes Santo: Martes de la Controversia.
Miércoles Santo: Miércoles de la Traición.
El fundamento de la Autoridad: El Amor
El título de este lunes nos enseña que la autoridad de Cristo no proviene de la fuerza ni busca inspirar miedo. Al contrario, su fundamento es el amor misericordioso. Es una autoridad que busca la justicia verdadera y la redención del ser humano, diferenciándose radicalmente de los poderes del mundo.
El Evangelio de hoy: La Unción en Betania
El Evangelio de este Lunes Santo (Juan 12, 1-11) nos sitúa en casa de Lázaro, el amigo a quien Jesús resucitó. Durante la cena, María realiza un gesto profético y generoso: unge los pies de Jesús con un perfume de nardo puro, muy costoso, y los seca con sus cabellos.
Ante la crítica hipócrita de Judas Iscariote, quien cuestiona el «gasto» bajo el pretexto de ayudar a los pobres, Jesús responde: «Déjala… Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis».
Con estas palabras, Jesús establece su primacía. Él revela que su autoridad está por encima de todo; cuando lo reconocemos a Él como el centro, nuestras acciones y nuestra caridad adquieren un sentido recto. Jesús posee la autoridad moral para aceptar este homenaje porque se encamina voluntariamente hacia el sacrificio de la Cruz.
Liturgia y símbolos
Tras haber usado el color rojo el Domingo de Ramos, la liturgia retoma hoy el color morado. Este tono, que nos acompañó durante la Cuaresma, vuelve para recordarnos que aún estamos en un tiempo de preparación, contrición y arrepentimiento antes de entrar en el misterio del Triduo Pascual.
Aciprensa- Relámpago Zuliano.













