Este domingo 28 de junio, la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa invita a toda la comunidad zuliana a transformar la angustia en solidaridad a través de una jornada de oración y desprendimiento.
Ante la profunda tristeza que embarga a nuestro país tras los devastadores sismos que han fracturado el corazón de tantas familias venezolanas, la fe se convierte en nuestro refugio más seguro. En medio del dolor y la incertidumbre, la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicada en el sector Los Haticos, abre sus brazos para convocar a todos los fieles a una jornada que busca aliviar, aunque sea un poco, la carga de nuestros hermanos afectados.
Un llamado a la fraternidad
El templo parroquial no será solo un espacio de recogimiento, sino un puente de esperanza. Este domingo 28 de junio, desde las 8:00 a. m. hasta las 7:00 p. m., el corazón de la parroquia latirá al unísono por Venezuela en un «Día de Oración y Desprendimiento».
La invitación es abierta a todo aquel que desee sumar su voz al clamor nacional. No venimos solo a pedir, sino a entregarnos al servicio de quienes hoy lo han perdido casi todo. La Parroquia hace un llamado sensible a la generosidad de los maracaiberos para colaborar con:
Alimentos no perecederos: Harina, arroz, enlatados, granos y azúcar que sirvan de sustento a quienes hoy enfrentan la escasez.
Medicamentos de primeros auxilios: Gasas, alcohol, analgésicos y cualquier insumo médico básico que sea vital para la atención de los heridos en la zona de desastre.
La oración como bastión de reconstrucción

«En la oración encontramos la fortaleza necesaria para levantarnos como país», expresan los servidores de la parroquia. Cada alimento donado y cada medicina entregada lleva consigo la bendición de un pueblo que se niega a rendirse ante la tragedia.
Invitamos a toda la comunidad de Los Haticos y sectores aledaños a acercarse al templo para elevar una plegaria unida, para abrazar con el gesto del desprendimiento a los que sufren y para recordar que, bajo el amparo de la Virgen Milagrosa, ninguna lágrima se derrama en vano.
¡Tu ayuda es esperanza! Este domingo, trae tu aporte y tu corazón dispuesto. La caridad y la oración son los cimientos sobre los cuales, juntos, comenzaremos a reconstruir el mañana de nuestra Venezuela.
Relámpago Zuliano.















