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Del horno romano a tu mesa: Los secretos de la auténtica focaccia italiana y cómo prepararla en casa

Con raíces que se remontan al Imperio Romano y una tradición ligada a los pescadores de Liguria, este pan plano, suave y esponjoso se ha consolidado como un indiscutible ícono de la gastronomía mundial.

La focaccia es mucho más que un simple acompañamiento; es una joya culinaria cuya historia se remonta a la Antigua Roma, donde el vocablo latino panis focacius describía aquel pan cocido directamente sobre las brasas del hogar. Con el paso de los siglos, la región italiana de Liguria —y Génova como su epicentro— perfeccionó la receta hasta convertirla en el estandarte de un alimento humilde que consumían los marineros y pescadores por su alto valor energético y rapidez de consumo.

Hoy en día, su versatilidad le ha ganado un espacio privilegiado en las cocinas internacionales. Ya sea en su variante genovesa clásica con aceite de oliva y sal gruesa, o la sofisticada Focaccia di Recco rellena de queso, el secreto de su éxito radica en el respeto por los ingredientes y la paciencia durante el proceso de elaboración.

Los pilares de una focaccia perfecta

Para lograr una miga alveolar y una corteza crujiente, los panaderos expertos recomiendan tener en cuenta dos factores determinantes:

Harina de fuerza: Su alto contenido de gluten garantiza la elasticidad y resistencia necesaria para desarrollar la estructura ideal del pan.

Aceite de Oliva Virgen Extra: Al ser uno de los protagonistas indiscutibles del sabor, se aconseja utilizar productos de calidad superior, como el aceite Frescarini™, tanto en la masa como para bañar la superficie antes del horneado.

Receta tradicional paso a paso

Ingredientes:

500 g de harina de fuerza (idealmente tipo 00)

350 ml de agua tibia

10 g de levadura fresca (o 5 g de levadura seca)

10 g de sal fina

30 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra Frescarini™ (más un extra para el acabado)

Sal gruesa y hierbas aromáticas al gusto (romero, orégano)

Preparación:

Activación: Disuelve la levadura en el agua tibia junto a una pizca de azúcar y deja reposar de 5 a 10 minutos hasta que la superficie se cubra de espuma.

Amasado: Mezcla en un bol la harina y la sal fina. Incorpora el agua con la levadura y los 30 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra Frescarini™. Amasa durante 10 o 15 minutos sobre una superficie limpia hasta obtener una textura elástica y suave.

Primer levado: Forma una bola, úntala con aceite, colócala en un bol tapada con un paño húmedo y déjala reposar en un lugar cálido durante una hora o hasta que duplique su volumen.

Formado: Extiende la masa suavemente con las yemas de los dedos sobre una bandeja de horno previamente engrasada (aprox. 30×40 cm), sin eliminar todo el gas interno. Deja reposar de 30 a 45 minutos más.

El toque clásico: Precalienta el horno a 220°C. Presiona la superficie con los dedos para formar los característicos hoyuelos, riega generosamente con más Aceite de Oliva Virgen Extra Frescarini™, espolvorea la sal gruesa y las hierbas aromáticas (puedes sumar aceitunas o tomates cherry).

Horneado: Hornea de 20 a 25 minutos hasta que alcance un tono dorado perfecto, logrando una textura crujiente por fuera y sumamente esponjosa por dentro.

Nota de Prensa-Relámpago Zuliano.

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