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La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) presentó una evaluación preliminar de la devastación material, advirtiendo que el costo real de la catástrofe será significativamente mayor al incluir las pérdidas indirectas y de reconstrucción.
La magnitud del desastre provocado por el doble terremoto del pasado 24 de junio comienza a cuantificarse. Un informe técnico publicado este 2 de julio por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), con el respaldo de las firmas expertas Ingeniar CAD/CAE Ltda y ERN, estima que los daños físicos directos en la infraestructura nacional alcanzan la alarmante cifra de 37.000 millones de dólares.
Desglose de la devastación material
El estudio, que marca la primera aproximación cuantitativa a la crisis, divide el impacto destructivo en dos grandes bloques:
Edificaciones (US$24.000 millones): Esta cifra engloba el colapso o daño severo de inmuebles residenciales, comerciales, instituciones educativas, centros de salud, sedes institucionales y plantas industriales.
Infraestructura estratégica (US$13.000 millones): Incluye los daños críticos en los sistemas de agua y saneamiento, telecomunicaciones, red eléctrica, vialidad (carreteras y ferrocarriles), así como en puertos, aeropuertos y el sector estratégico de petróleo y gas.
Un impacto mucho mayor en el horizonte
La UNDRR ha sido enfática al aclarar que estos 37.000 millones de dólares representan únicamente la «fotografía» del daño físico sobre las estructuras. Esta estimación no contempla una serie de factores que, de ser sumados, elevarían considerablemente el impacto económico total:
Pérdidas indirectas: Interrupción de actividades productivas y servicios básicos.
Costos operativos: Gastos derivados de la atención de la emergencia y atención médica.
Impacto sistémico: Efectos en las cadenas de suministro nacionales e internacionales.
Reconstrucción integral: Los costos asociados a la recuperación, reforzamiento estructural y la edificación de nuevas obras bajo normativas antisísmicas.
La oficina de la ONU subrayó que el país se enfrenta a un desafío económico de proporciones históricas. Dado que la cifra revelada hoy solo cubre los daños directos sobre activos físicos, el informe sugiere que el costo final de la tragedia —al integrar el impacto social, macroeconómico y ambiental— será previsiblemente mucho más elevado que el balance presentado inicialmente.
Este diagnóstico técnico se convierte en una herramienta fundamental para las autoridades venezolanas y la comunidad internacional en la planificación de los esfuerzos de auxilio y la hoja de ruta necesaria para la reconstrucción del país.
Banca y Negocios-Relámpago Zuliano.















