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Mundial 2026 I: Pasiones, lágrimas y estrellas: El viaje de casi un siglo de la Copa del Mundo de la FIFA

La rica historia de los mundiales se denota a través de las 22 ediciones que hasta ahora se han efectuado, con la numero 23 en puertas a iniciarse en menos de un mes.

Relámpago Zuliano te trae un extenso recorrido por la historia de los mundiales, records históricos, evolución de las mascotas, selecciones participantes en la edición 23 de las Copas del Mundo FIFA, así como distribución de grupos, estadios donde se llevará a cabo esta cita futbolística y también las características de los países anfitriones de esta edición.

El fútbol no sería el fenómeno de masas que es hoy sin el torneo que, cada cuatro años, detiene el pulso del planeta. La Copa Mundial de la FIFA es mucho más que una competencia deportiva; es un gigantesco archivo de historias humanas, hazañas inverosímiles, drama, matices geopolíticos y genialidades que han quedado grabadas a fuego en la memoria colectiva. Desde el romántico y caótico inicio en 1930 hasta la consagración de los mitos modernos, el viaje del trofeo más codiciado del mundo es una auténtica obra de arte.

La era de los pioneros: Travesías en barco, estadios inconclusos y hazañas inverosímiles (1930-1938)

Todo comenzó en el invierno austral de Uruguay 1930. Aquel torneo fundacional estuvo rodeado de una mística irrepetible: cuatro selecciones europeas cruzaron el océano Atlántico a bordo del mismo transatlántico, el Estadio Centenario se terminó de construir en plena competencia y la gran final rioplatense se definió con un gol de Héctor Castro, apodado el «Manco», desatando el primer día de fiesta nacional decretado por el fútbol en la historia tras el triunfo uruguayo 4-2 ante Argentina.

Cuatro años después, en Italia 1934, el torneo se expandió geográficamente bajo la dirección de Vittorio Pozzo. Fue una edición vanguardista para la época, con transmisiones radiales directas a doce países y una fase preliminar en la que la propia anfitriona tuvo que ganarse su cupo en la cancha. El poderío italiano se revalidó en Francia 1938 cuando los Azzurri se convirtieron en los primeros bicampeones de la historia, liderados por Giuseppe Meazza y Silvio Piola, ofreciendo un destello de magia futbolística en una Europa ensombrecida por la inminencia de la guerra.

El Maracanazo y los milagros inesperados (1950-1954)

Tras doce años de interrupción bélica —periodo en el que el trofeo Jules Rimet sobrevivió escondido en una caja de zapatos bajo la cama del directivo Ottorino Barassi—, el fútbol renació en Brasil 1950. Aquel Mundial de apenas trece selecciones, donde la India se retiró debido a la prohibición de jugar descalzos, culminó en el Maracaná con el silencio más estruendoso de la historia del deporte: el legendario «Maracanazo», donde Uruguay le arrebató la gloria a Brasil ante 174.000 espectadores en la «final que no fue final», ya que se definía por formato de liguilla.

La épica continuó en Suiza 1954, un torneo dominado por la «Batalla de Berna» (una descomunal gresca entre brasileños y húngaros) y por el «Milagro de Berna», donde la implacable Alemania Occidental le dio vuelta a un 0-2 para vencer 3-2 a los «Magiares Mágicos» de Ferenc Puskás, quienes sumaban 28 partidos invictos.

Del reinado de Pelé al «Fútbol Total» (1958-1974)

El año 1958 marcó un cambio de guardia definitivo en Suecia. El mundo fue testigo del nacimiento de un rey de 17 años: Pelé. Junto a la genialidad indescifrable de Garrincha, Brasil conquistó su primera estrella en un continente ajeno. La Verdeamarela revalidaría su corona en Chile 1962, superando la baja por lesión de O Rei gracias a un Garrincha superlativo que encandiló tanto a los locales que el propio presidente chileno pidió que jugara la final tras haber sido expulsado en semis.

En 1966, la gaita y el fútbol regresaron a su cuna. En la mítica cancha de Wembley y ante la reina Isabel II, Inglaterra conquistó su único título mundial tras vencer a Alemania en la prórroga con el «gol fantasma» más polémico de todos los tiempos, firmado por Geoff Hurst, único autor de un triplete en una final. Sin embargo, la máxima expresión estética del balompié llegaría en México 1970: el Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostão y Rivelino maravilló al planeta con un fútbol de ataque perfecto, adjudicándose el trofeo Jules Rimet en propiedad.

La evolución táctica tomó el relevo en Alemania 1974 con el nacimiento del «Fútbol Total» desplegado por la «Naranja Mecánica» de Johan Cruyff. No obstante, la historia volvió a repetirse: los pragmáticos alemanes liderados por el «Káiser» Franz Beckenbauer vinieron desde atrás en Múnich para vencer a los favoritos y alzar su segunda copa.

Pasión sudamericana, genios eternos y tragedias (1978-1994)

El fervor popular alcanzó su clímax en Argentina 1978. En medio de una lluvia incesante de papelitos en el Monumental, Mario Alberto Kempes guio a la Albiceleste a su primera estrella en una prórroga dramática frente a Países Bajos, que vio cómo un remate de Rensenbrink en el último minuto del tiempo regular se estrellaba en el poste. En España 1982, la resiliencia italiana se impuso: tras una fase inicial gris, la azzurra eliminó al espectacular Brasil de Zico y Sócrates con un triplete de Paolo Rossi, quien terminaría consagrándose goleador y campeón ante Alemania Occidental.

México 1986 se convirtió en el lienzo de la obra de arte más perfecta jamás dibujada en un campo de fútbol. Diego Armando Maradona firmó un torneo sublime, coronado por la mítica jugada ante Inglaterra y una asistencia magistral a Jorge Burruchaga para el 3-2 definitivo ante los alemanes en el Estadio Azteca. La venganza germana llegaría en Italia 1990, definiéndose la final con un penal tardío anotado por Andreas Brehme tras el derribo de Rudi Völler.

El torneo se trasladó a tierras norteamericanas en Estados Unidos 1994, una edición de contrastes profundos. Vivió la mayor sorpresa con la Bulgaria de Stoichkov eliminando a Alemania, el drama del positivo por dopaje de Maradona y la tragedia del asesinato del colombiano Andrés Escobar. La final, aunque deslucida por el cero a cero, coronó a Brasil por la vía de los penales frente a la Italia de Roberto Baggio.

El nuevo milenio: Globalización, sorpresas y dominio europeo (1998-2018)

Francia 1998 consagró a Zinedine Zidane, cuyos dos goles de cabeza destronaron al Brasil de Ronaldo en una noche de éxtasis en Saint-Denis. El «Fenómeno» tendría su redención en Corea-Japón 2002, el primer Mundial en territorio asiático, donde Luiz Felipe Scolari apostó por su recuperación para bordar la quinta estrella en el escudo brasileño. En Alemania 2006, el dramatismo puro envolvió la despedida de Zidane y la coronación de la Italia de Fabio Cannavaro en los penales.

La Copa del Mundo rompió fronteras en Sudáfrica 2010, el primer certamen en suelo africano. Al ritmo de las vuvuzelas y las sonrisas locales, la España del «Tiki-Taka» tocó el cielo gracias a un agónico gol de Andrés Iniesta en el minuto 116 ante los Países Bajos, coronando a un equipo inolvidable comandado por Xavi, Casillas y David Villa.

En Brasil 2014, el continente americano vio por primera vez coronarse a una selección europea en su suelo: Alemania exhibió un fútbol colectivo arrollador (incluido el histórico 1-7 a la canarinha) y definió la final con una genialidad de Mario Götze en la prórroga frente a la Argentina de un Lionel Messi elegido mejor jugador del torneo. La fiesta del gol continuó en Rusia 2018, una edición vibrante donde una Francia repleta de potencia y juventud, con un Kylian Mbappé emulando la precocidad de Pelé, se coronó bicampeona al derrotar 4-2 a una heroica Croacia.

La inmortalidad del mito (Qatar 2022)

La última gran página de esta rica historia se escribió en el desierto de Qatar 2022. En lo que muchos expertos catalogan como la mejor final de todos los tiempos, la Argentina de Lionel Messi y la Francia de Kylian Mbappé protagonizaron un duelo de proporciones épicas. Goles, prórroga, hat-trick y una tanda de penales inolvidable sirvieron para que Messi, tras cinco intentos y mil batallas, lograra levantar la tercera estrella para su país, cerrando —por ahora— el libro de oro del torneo que paraliza al planeta.

Agencias- Luis Molero.

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